Carlos Fernández del Ganso

 Médico Psicoanalista del Grupo Cero


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Carlos Fernández del Ganso

Carlos Fernández del Ganso

LA CONCIENCIA NO ES LO ESENCIAL EN EL TRATAMIENTO DE LA MELANCOLÍA

Freud nos propone una cuestión: “¿en qué y entre cuáles sistemas psíquicos se desarrolla la labor de la melancolía?. Habremos de investigar cuál es la parte de los procesos mentales de esta afección que se desarrolla en las cargas de objeto inconscientes que han sido descartadas, y cual en la sustitución de las mismas por identificación en el yo. Es fácil decir que la presentación (de cosa) inconsciente del objeto es abandonada por la libido. Pero en realidad esta presentación se halla representada por innumerables impresiones (huellas inconscientes de las mismas), y la realización de la sustracción de la libido no puede ser un proceso momentáneo, sino, como en el duelo, un proceso lento y paulatino.

No podemos determinar si comienza simultáneamente en varios lugares o sigue cierto orden progresivo. En los análisis se observa que tan pronto queda activado un recuerdo como otro, y que las lamentaciones del enfermo, fatigosas por su monotonía, proceden, sin embargo, cada vez de una distinta fuente inconsciente. Cuando el objeto no posee para el yo una importancia tan grande, intensificada por mil conexiones distintas, no llega su pérdida a ocasionar un estado de duelo o de melancolía”.

“La realización paulatina del desligamiento de la libido es, por tanto, un carácter común del duelo y la melancolía; se basa probablemente en las mismas circunstancias económicas, y obedece a los mismos propósitos. Pero la melancolía posee, como ya hemos visto, un contenido más amplio que el duelo normal. En ella, la relación con el objeto queda complicada por el conflicto de ambivalencia. Esta puede ser constitucional, o sea depender de cada una de las relaciones eróticas de este especial yo, o proceder de los sucesos, que traen consigo la amenaza de la pérdida del objeto. Así, pues, las causas estimulantes de la melancolía son más numerosas que las del duelo, el cual sólo es provocado en realidad por la muerte del objeto. Trábense así en la melancolía infinitos combates aislados en derredor del objeto, combates en los que el odio y el amor luchan entre sí; el primero, para desligar a la libido del objeto, y el segundo, para evitarlo.

Estos combates aislados se desarrollan en el sistema Inconsciente, o sea en el reino de las huellas mnémicas de cosas (en oposición a las cargas verbales). En este mismo sistema se desarrollan también las tentativas de desligamiento del duelo; pero en este caso no hay nada que se oponga al acceso de tales procesos a la conciencia por el camino normal a través del sistema Preconsciente. Este camino queda cerrado para la labor melancólica, quizá a causa de numerosos motivos aislados o de acción conjunta. La ambivalencia constitucional pertenece de por sí a lo reprimido. Los sucesos traumáticos, en los que ha intervenido el objeto, pueden haber activado otros elementos reprimidos. Así, pues, la totalidad de estos combates, provocados por la ambivalencia, queda sustraída a la conciencia hasta que acaece el desenlace característico de la melancolía. Este desenlace consiste, como sabemos, en que la carga de libido amenazada abandona por fin el objeto; pero solo para retraerse a aquel punto del yo del que había emanado. El amor elude de este modo la extinción, refugiándose en el yo. Después de esta represión de la libido puede hacerse consciente el proceso, y se representa a la conciencia como un conflicto entre una parte del yo y la instancia crítica. Así, pues, lo que la conciencia averigua de la labor melancólica no es la parte esencial de la misma, ni tampoco aquella a la que podemos atribuir una influencia sobre la solución de la enfermedad”.

De lo expuesto por el psicoanálisis hasta aquí podemos deducir que tratar la depresión sin considerar los procesos inconscientes, hace infructuoso el tratamiento pudiendo prolongar su proceso de enfermar y llegar a deprimir el sistema inmunitario, como sucede en el cáncer.

“De las tres premisas de la melancolía, la pérdida del objeto, la ambivalencia y la regresión de la libido al yo, volvemos a hallar las dos primeras en los reproches obsesivos consecutivos al fallecimiento de una persona. En este caso, la ambivalencia constituye incuestionablemente el motor del conflicto, y comprobamos que, acabado el mismo, no surge el menor indicio de triunfo como en el estado de manía. De este modo hemos de reconocer que el tercer factor es el único eficaz. Aquella acumulación de carga, ligada al principio, que se libera al término de la melancolía y hace posible la manía, tiene que hallarse relacionada con la regresión de la libido al narcisismo. El conflicto que surge en el yo, y que la melancolía suele sustituir por la lucha en derredor del objeto, tiene que actuar como una herida dolorosa, que exige una contra carga, extraordinariamente elevada.

Del Libro: Depresión, Cáncer, Suicidio

Autor: Carlos Fernández del Ganso

Traductor: Esther Núñez Roma

CONSCIOUSNESS IS NOT ESSENTIAL IN THE TREATMENT OF MELANCHOLY

Freud proposes an issue: "among and in what the psychic systems is the work of melancholy developed? We will have to investigate what is the part of the mental processes of this affection that develops in the unconscious object charges that have been discarded, and which in their substitution by identification in the self. It is easy to say that the unconscious presentation (of thing) of the object is abandoned by the libido. But in fact this presentation is represented by innumerable impressions (unconscious traces of them), and the accomplishment of the subtraction of libido cannot be a momentary process, but, as in mourning, a slow and gradual process.

We cannot determine whether it starts simultaneously in several places or it follows a certain progressive order. In the analyses it is observed that as soon as one memory is activated as another, and that the lamentations of the patient, tiring by his monotony, however come, each time from a different unconscious source. When the object does not have such great importance for the self, intensified by a thousand different connections, its loss does not lead to a state of mourning or melancholy.

“The gradual realization of the release of libido is, therefore, a common character of mourning and melancholy; it is probably based on the same economic circumstances, and serves the same purposes. But melancholy has, as we have already seen, a large content than normal mourning. In it, the relationship with the object is complicated by the conflict of ambivalence. This can be constitutional, that is, to depend on each of the erotic relationships of this special self, or come from events, which bring with them the threat of the loss of the object. Thus, the stimulating causes of melancholy are more numerous than those of mourning, which is actually only caused by the death of the object. Thus there are infinite isolated battles around the object in melancholy, battles in which hatred and love fight each other; the first, to detach the libido from the object, and the second thing, to avoid it.

These isolated battles take place in the Unconscious system, that is, in the realm of the memory traces of things (as opposed to verbal charges). Attempts to detach from the duel also develop in this same system; but in this case there is nothing to oppose the access of such processes to consciousness by the normal path through the Preconscious system. This path is closed to melancholic work, perhaps because of numerous isolated motives or joint action. Constitutional ambivalence belongs in itself to the repressed. Traumatic events, in which the object has intervened, may have activated other repressed elements. Thus, the totality of these battles, caused by ambivalence, is withdrawn from consciousness until the characteristic outcome of melancholy occurs. This outcome consists, as we know, in the fact that the threatened libido charge finally leaves the object; but only to withdraw to that point of self from which it had emanated. Love thus eludes extinction, taking refuge in the self. After this repression of the libido, the process can become conscious, and consciousness is represented as a conflict between a part of the self and the critical instance. Thus, what the conscience finds out about melancholic work is not the essential part of it, nor it is the one to which we can attribute an influence on the solution of the disease.

From what has been presented by psychoanalysis so far, we can deduce that treating depression without considering unconscious processes makes the treatment unsuccessful, prolonging the process of becoming ill and causing the depression of the immune system, as it happens in cancer.

“Of the three premises of melancholy, the loss of the object, ambivalence and the regression of the libido to the self, we find again the first two in the obsessive reproaches that follow the death of a person. In this case, ambivalence is unquestionably the engine of the conflict, and we see that, once the conflict is over, there is not the slightest hint of triumph as in the state of mania. In this way we must recognize that the third factor is the only effective one. That accumulation of charge, linked to the principle, which is released at the end of melancholy and makes mania possible, must be related to the regression of the libido to narcissism. The conflict that arises in the ego, and that melancholy usually substitutes for the struggle around the object, has to act as a painful wound, which demands an extraordinarily high counter load.

From the Book: Depression, Cancer, Suicide

Author: Carlos Fernández del Ganso

Translator: Esther Núñez Roma

DEPRESIÓN Y TRISTEZA. SEMEJANZAS Y DIFERENCIAS

Así como Freud estudia el Duelo y la Melancolía, debemos diferenciar, dentro de los Trastornos del Estado de ánimo, la Tristeza de la Depresión.

Hablar de Melancolía (de pérdida del objeto amado o sin perder sencillamente desacuerdos con el objeto amoroso) como hacerlo de la tristeza es siempre hablar de uno mismo, porque el que más o el que menos, ha perdido un objeto amado en su vida o un ideal o un sueño o no sabe lo que perdió con esa pérdida o sencillamente vislumbró un límite en su vida.

En el Duelo recordemos que se produce la pérdida de un objeto real de un objeto amoroso, por ejemplo la muerte o la separación de un ser querido. En el sujeto en duelo gana la realidad que le dice: “en la realidad ya no está tu ser querido, tu mamá por ejemplo o tu novio; te tienes que buscar otro y la realidad demanda que la libido abandone todas las ligazones con lo perdido. Y aunque sabemos que el hombre no abandona gustoso ninguna de las posiciones de su libido, que le haya producido placer en algún momento, termina por SUSTITUIR; lo que nos habla de un proceso no patológico y temporal. Este sentimiento normal del duelo no produce pérdida del yo en el sujeto. Se pierde el objeto amado, se produce tristeza, no tengo interés por la realidad exterior, pero no dejo de ser inteligente o trabajador o amoroso.

Sin embargo en la melancolía, hay una pérdida del yo y un auto reproche del sujeto que se considera “un ser indigno” lo que le impide amar, trabajar y además presenta fantasías de ruina o empobrecimiento, es decir, una total miseria del yo pues la sombra del objeto perdido cae sobre el yo nublando toda realidad exterior. Dicha sombra en la melancolía es la forma de conservar en el yo a ese objeto perdido, negando o forcluyendo (rechazando) la perdida.

Hasta finales del siglo XIX, la Filosofía y la Teología eran las encargadas de estudiar los diferentes estados de ánimo del alma. Desde estas disciplinas la “Tristeza” es un sentimiento en apariencia único, no considerado como una pasión del alma. Entonces desde la filosofía la alegría no es lo opuesto a la tristeza. Lo opuesto a la alegría es el goce y la tristeza no tendría opuestos en filosofía.

Con la producción del concepto Inconsciente y las aportaciones a la vida cotidiana del psicoanálisis, el sujeto de la ciencia pasa a estar implicado en lo que le sucede por sujeto del lenguaje y sujeto del deseo. Produciéndose una doble carencia: la palabra me anticipa, el yo del sujeto entra en escena después de hablar, padece esa enfermedad y la segunda carencia o falta primordial es por ser viviente sexuado, por proceder de padre y madre pierde la inmortalidad (que nunca tuvo) al tener que reproducirse como especie humana por una sexualidad humana que además por estar atravesada por el lenguaje, acontece en dos tiempos separados por un periodo de latencia, lo que le confiere una sexualidad única entre los seres vivos.

Pues bien, la tristeza guarda relación con ese borde en el que el sujeto al capturarse como mortal, en lugar de entrar en melancolía o en lugar de matarse o padecer un dolor crónico por la existencia, acepta ser mortal, ser finito, acepta los límites y accede a la creación. Tristeza por la comprensión y aceptación del sujeto de a pesar de ser mortal, a pesar de haber perdido algún objeto amado, a pesar de que la especie sea superior al sujeto, a pesar de todas las fuentes de displacer y dolor que existen como la naturaleza, el propio cuerpo y los otros, a pesar de que nadie te regale la libertad, a pesar de la ceguera de la justicia, a pesar de todo eso decide sublimar una energía psíquica para el arte, la investigación y la cultura para otros, a los que tal vez nunca conozca.

La tristeza del amor: dar sin pedir nada a cambio a quién, tal vez, no conozco.

La tristeza permite al sujeto la aceptación de un tiempo diferente al lineal que desde el pasado dirige la vida del sujeto, al aceptar desde el futuro la finitud, la no existencia de la inmortalidad. Ese otro tiempo permite el instante, la apertura y cierre del inconsciente, la retroacción, el tiempo discontinuo, los agujeros, el salto desde una segunda escena produciendo la primera frente a la obra de arte, frente a la página en blanco que, mientras el sujeto escribe sabe que deja de vivir, para después ser lo escrito.

La tristeza no altera el tiempo de la producción, ni altera el tiempo del amor, ni altera lo social, como sucede en la melancolía. En la tristeza y el duelo, se sustituyen los objetos perdidos por otros, se reemplaza lo perdido, se transforma la energía psíquica, se subliman los poemas leídos por otros poemas escritos.

En la tristeza no se trata de triunfar sobre nada, sino de permanecer en la senda errática del deseo. Sin embargo en la melancolía el objeto perdido triunfa sobre el yo del sujeto y en la Manía (la otra cara de la melancolía) el yo triunfa sobre el objeto. Las oscilaciones maniaco depresivas son fracasos en el intento de sublimar la energía psíquica, la libido puesta en los objetos. El proceso de Identificación y de Elección de objeto son mecanismos psíquicos implicados en estas afecciones.

En la constitución del sujeto, este primero se Identifica a un rasgo humano, esa identificación es a un ser viviente, después acontece una segunda identificación que denominamos Elección de objeto, en donde ya existe la diferencia sexual ya hay otro humano. Aquí la libido que sale del sujeto, va al objeto y después de rodearle vuelve al sujeto y conforma su yo.

Entonces en la constitución del sujeto primero aparece el otro (el deseo del otro, la función materna) la libido se dirige a ese otro en la forma de demanda, pedido de amor o de satisfacción y en un tercer tiempo vuelve esa libido que rodeó al objeto, vuelve esa libido objetal al sujeto y construye el yo del sujeto, como forma diferenciada del Ello. Ello que es el primer depósito indiscriminado de las pasiones y pulsiones humanas.

Posteriormente del Yo se desprende una instancia el Superyó, heredero del complejo de Edipo, heredero de esa relación triangular del sujeto con los padres, instancia moral que el melancólico utiliza para fustigarse.

El melancólico, en algún momento se sintió completo y la pérdida del objeto despierta sentimientos sádicos hacia ese objeto que resguardado en su yo; lo que le puede llevar a maltratar al objeto de dos formas: maltratarse hasta enfermar el sistema inmunitario y no poder defenderse de las frecuentes mutaciones celulares, como sucede en el cáncer, fagocitando todo el organismo o puede llevarle al acto del suicidio, esa muerte secreta que encubre el asesinato del propio sujeto.

            La Sublimación es uno de los cuatro destinos posibles de la Pulsión y la Sustitución uno de los mecanismos de salud más poderosos del sujeto. Así como la pulsión estructura todos los agujeros que sostienen el cuerpo, la sustitución permite deslizar la libido sobre los objetos del deseo, objetos imposibles de ser saciados o colmados, pero por objetos sociales pueden ser valorados como arte, cultura o ciencia. Por eso decimos que el sujeto es doble: psíquico y social a la vez, grupal y singular desde el principio, semejante y diferente en cada acto.

No hay acto humano que genere otro acto humano, lo que si podemos afirmar es que el deseo genera deseos que se desean. Se desean deseos, de ahí la importante diferencia entre ser un sujeto deseante, implicado o un sujeto deseable, expectante tanto en la cultura, la salud, la educación, la ciencia y el arte. El sujeto puede alucinar o delirar pero también tiene vocación artística y vocación científica.

El sujeto psíquico es sus pulsiones, no sus funciones y solo se puede sublimar libido objetal, pero para poder sublimar el sujeto debe retirar esa libido del objeto (objetal) y transformarla en libido del yo, es decir libido narcisista. Y ahora desde ese lugar el Yo del sujeto puede sublimar. Es decir, con el mismo mecanismo y energía con la que el melancólico enferma, el sujeto puede sublimar y generar un ser social.

Sin embargo en la melancolía, el sujeto se identifica con el objeto perdido y con esa libido objetal depositada totalmente en el Yo, ahora el mundo real deja de existir: todo es Yo y la sombra del objeto que cayó sobre el Yo. Hay una autodevoración del objeto e incorporando al objeto, lo destruye. Ahora este Yo identificado con el objeto se presenta como objeto para la crítica y los reproches. De este modo el objeto perdido ha triunfado sobre el Yo, la sombra del objeto cae sobre el Yo.

El melancólico es el falo del otro, es decir, completaba al ser amado y con la pérdida del objeto amado, (para el cual “yo” era su falta, aquello que lo completaba) acontece la melancolía. El melancólico presenta fantasías, cuestión que no puede el psicótico.

Existen, en medicina, más diagnósticos de Depresión que de Melancolía, debido a que la melancolía está siempre asociada a la muerte y a la pérdida, es decir frente aquello que se desencadena siempre en las diferencias sexuales. Sin embargo la depresión, la psiquiatría la emparenta con la tristeza. Dicen las teorías psiquiátricas: “El elemento semiológico elemental es un aspecto fenomenológico caracterizado por un trastorno, un descenso del humor (timia) que termina siendo triste. Alrededor de este síntoma se agrupan otros síntomas que pueden justificar la descripción de síndrome e incluso de entidad patológica a la Depresión”.

Desde el psicoanálisis en la tristeza, cohabitan y se articulan dos conceptos: el pensamiento y la acción. No serán, pues, dos estados separados, sino que pensamiento y acción son una misma y sola cosa. Pensamiento Concreto del que habló Marx y ciencia de efectos de la que habló Freud. Entonces desde el efecto puedo reconstruir teóricamente que hubo un estado de tristeza, ante la finitud, y después un trabajo de sublimación cuyo producto efecto es el pensamiento concreto que produce transformaciones sociales en la realidad material.

Sin embargo la Depresión es un sentimiento normal, ya que todos al perder un objeto amado, sentimos dolor, si el dolor es breve y la realidad vence, se elabora el Duelo y la tristeza por la pérdida se sustituye por otro ideal, otro objeto amado. Si la pérdida se mantiene en el tiempo (varios meses) la realidad no existe para el sujeto y puede caer en una Melancolía. El dolor de la pérdida, así como la locura, dura un instante. Lo que el sujeto hace con ese dolor, esa pérdida le llevará a un lugar u otro. Renunciar al dolor por la pérdida o al dolor del desencuentro, no es sencillo para el melancólico, que prefiere custodiarlo en su Yo, aunque le lleve a la muerte.

La depresión es un hecho normal del lenguaje, muchos dicen “hoy estoy depre”, eso no es una melancolía, es un hecho habitual del lenguaje en la vida del sujeto, en la que se producen hechos tristes que producen dolor y conllevan un tiempo de duelo. Y el dolor presenta relación con una ambivalencia afectiva en el sujeto de odio y amor hacia el objeto perdido.

La tristeza por la pérdida de lo amado elaborada entre otros, es decir en un mundo donde reconozco la existencia de otros semejantes, produce un pensamiento concreto con transformaciones en la realidad. El dolor por la pérdida, no elaborado psíquicamente, puede elaborarse somáticamente y enfermar el organismo. El sistema inmunitario es un órgano diana, el sustrato de representación de lo psíquico en el organismo y la depresión del sistema inmunitario puede conllevar enfermedades graves como el cáncer, el SIDA, el infarto de miocardio...

Freud diferencia el duelo como carácter de la melancolía como enfermedad, y la tristeza es un sentimiento tan generalizado que es difícil de registrar, pues corresponde como todo encuentro con la verdad con un encuentro con la muerte. La tristeza habla en el sujeto cuando la interpretación psicoanalítica produce el autoconocimiento de la existencia material del hombre como finita.

Algunas investigaciones semiológicas y cognitivo conductuales hablan de tristeza normal (relacionada con situaciones de pérdida) y de tristeza patológica (relacionando ésta con la depresión). Sin embargo estas investigaciones hablan de depresiones que cursan sin tristeza, denominándola “depresión sine depresiones”. Lo que nos hace rescatar nuevamente que la tristeza es un sentimiento del que parten todos los caminos de la creación cuando, en ese instante de comprensión donde la verdad nos anuncia la finitud humana, el sujeto lo acepta. Y este es un proceso no racional, es un proceso inconsciente, que produce una transformación en el sujeto, si se sustituye lo nunca perdido y se renuncia a la inmortalidad que nunca existió. Si se perpetúa el dolor por no renunciar a esa nada y no se sustituye puede llevar al sujeto a la locura o la melancolía.

Sin tristeza es imposible el amor, así como no hay sentido en una escritura sin punto final. En cuanto al criterio semiológico de tristeza normal y patológica, preferimos el criterio psicoanalítico de tristeza improductiva y tristeza creativa que nos ayuda a pensar el sujeto como psíquico y social. En la tristeza creativa, existe aceptación de la pérdida futura y si no hay reconocimiento de ésta pérdida, que es la propia muerte que nunca se podrá vivir, quedamos anclados en la pérdida del pasado, que nunca existió ni volverá y puede llevar al sujeto a la melancolía. Para poder entender esta cuestión hay que aceptar que el sujeto nunca abandona lo que consigue, nunca abandona una situación que fuera placentera, y cuando se plantea abandonarlo le conlleva un gasto de energía psíquica que le puede llevar a la enfermedad sino sustituye sublimando.

Sabemos que es difícil determinar el límite entre la salud y la enfermedad. Para ello Freud trabajó los mecanismos psíquicos inconscientes en Duelo y Melancolía, texto que todos tenemos el derecho a leer. Por ejemplo nos dice que por los mismos mecanismos que una persona normal elabora la muerte de un ser querido o la pérdida de un ideal, con esos mismos mecanismos puede instalarse un proceso de enfermar en el soma o en la mente. Las investigaciones de diferentes Escuelas sobre Melancolía y Cáncer, Melancolía y SIDA, o Depresión e Infarto…. así lo atestiguan.

El mecanismo de Sustitución está abolido en estas dolencias, así como el mecanismo de Sublimación no se ejerce en los estados de Tristeza no creativos. Cuando la sustitución y la sublimación son posibles no es necesario enfermar ni volverse improductivo o estúpido. La única salud psíquica posible en el sujeto es la capacidad de sustituir un objeto amoroso por otro, un ideal perdido por otro ideal de vida, una moral racionalista por una ética del deseo y sublimar para con trabajo producir un sujeto social en la creación.

Los creadores no ahorran energía, saben que no se puede detener la energía psíquica, pues siempre está en movimiento, en actividad. El intento fallido de detener el funcionamiento del deseo, lleva a la enfermedad. Y en la curación posible de estas dolencias el profesional, el psicoanalista cura más por lo que es que por lo que dice, cura más porque la interpretación psicoanalítica es precedida de una escucha poética. La salud guarda relación con la capacidad de amar y trabajar, entre otros. En el último capítulo del libro desplegamos los conceptos y mecanismos implicados en la producción de salud.

Las cifras hablan en España de 10 suicidios diarios reconocidos como tal, sin contabilizar los accidentes de tráfico inexplicables, infortunios laborales fatales o percances domésticos incomprensibles. Y ¿cómo puede llegar a suicidarse un sujeto? Se suicida porque no es a él a quien mata, sino que es a la persona amada que lo abandonó. Se suicida al confundirse con otra persona que anida como una sombra en el Yo del sujeto, con la que se encuentra muy enojada por dicha pérdida. Podemos decir que el Depresivo es un homicida que intenta lastimar al objeto amoroso que lo abandonó. El suicida no es un masoquista es un sádico intentando dañar a alguien.

Si al deprimido que se considera indigno y se reprocha a sí mismo, se le castigase, puede producirse un alivio temporal de su sintomatología. Pero lo que requiere no se resuelve ni con amor ni con castigos, precisa el abordaje preciso de un tratamiento psicoanalítico de su enfermedad para liberar aquella parte de su Yo donde, por el mecanismo de Identificación, se conserva al objeto perdido como una sombra que del objeto perdido ha caído sobre su Yo.

En el duelo la pérdida es consciente, en la Melancolía la pérdida es inconsciente, porque aunque sepa a quién perdió no sabe lo que con ello perdió. Algo que no falta en la Melancolía es la disminución del amor propio, que se traduce en reproches y autoacusaciones que el sujeto se hace de sí mismo y pueden llevarle a una delirante espera de castigo.    

Del Libro: Depresión, Cáncer, Suicidio

Autor: Carlos Fernández del Ganso

Traductor: Esther Núñez Roma

  

DEPRESSION AND SADNESS. SIMILARITIES AND DIFFERENCES

Just as Freud studies Grief and Melancholy, we must differentiate, within Mood Disorders, Sadness from Depression.

Talking about melancholy (of loss of the loved object or without simply losing disagreements with the love object) as doing that about sadness is always talking about oneself, because almost all people have lost a loved object in his or her life a ideal, a dream or even they don’t know what they lost with that loss or simply they glimpsed a limit in their lives.

Let´s remember that in Mourning the loss of a real object of a loving object occurs, for example death or separation from a loved one. The mourning in a person what wins is the reality said, telling him: “in reality your loved one is no longer, for example your mother or your boyfriend; you have to look for another and reality demands that the libido abandon all ties with the lost. And although we know that the person does not willingly abandon any of the positions of his or her libido, which have given him or her at some point pleasure, he or she ends up by SUBSTITUTING; which speaks of a non-pathological and temporary process. This normal feeling of grief does not produce a loss of self in the subject. The loved object is lost, sadness occurs, the person has no interest in external reality, but they do not stop being intelligent or hardworking or loving.

However, in melancholy, there is a loss of the self and a self-reproach of the subject who considers himself "an unworthy being" which prevents him or her from loving, working and also presents fantasies of ruin or impoverishment, that is, a total misery of the self. The shadow of the lost object falls on the self, clouding all external reality. Such shadow in melancholy is the way to keep that lost object in the self, denying or foreclosing (rejecting) the loss.

Until the end of the 19th century, Philosophy and Theology were in charge of studying the different states of mind of the soul. From these disciplines "Sadness" is an apparently unique feeling, not considered as a passion of the soul. So from Philosophy, joy is not the opposite of sadness. The opposite of joy is enjoyment and sadness would not have opposites in Philosophy.

With the production of the Unconscious concept and the contributions to daily life of psychoanalysis, the subject of science becomes involved in what happens to him as the subject of language and subject of desire. Producing a double deficiency: the word anticipates me, the subject's ego enters the scene after speaking, suffers from this disease and the second fundamental deficiency or lack is due to a sexed living being due to the fact of a father and mother, he loses immortality (which he never had ) by having to reproduce as a human species by a human sexuality that, in addition to being crossed by language, occurs in two times separated by a latency period, which gives it a unique sexuality among living beings.

Well, sadness is related to that edge in which the subject, when captured as mortal, instead of going into melancholy or instead of killing himself or suffering chronic pain for existence, accepts to be mortal, to be finite, accepts limits and access to creation. Sadness for the subject's understanding and acceptance of despite being mortal, despite having lost a loved object, despite the species being superior to the subject, despite all the sources of displeasure and pain that exist like nature, your own body and others, despite the fact that no one gives you freedom, despite the blindness of justice, despite all that decides to sublimate a psychic energy for art, research and culture for others, to the ones you may never know.

The sadness of love: giving without asking for anything in return to whom, perhaps, I don't know.

Sadness allows the subject to accept a different time from the linear one that directs the subject's life from the past, by accepting finitude from the future, the non-existence of immortality. That other time allows the moment, the opening and closing of the unconscious, the retroaction, the discontinuous time, the holes, the leap from a second scene producing the first in front of the work of art, in front of the blank page that, while the subject writes knows that stops living in order to be the written..

Sadness does not alter the time of production, nor the time of love, the social, as it happens in melancholy. In sadness and mourning, lost objects are replaced by others, what was lost is replaced, psychic energy is transformed, poems read are sublimated by other written poems.

In Sadness is not about triumphing over anything, but about staying on the erratic path of desire. However, in melancholy the lost object triumphs over the subject's self and in Mania (the other side of melancholy) the self-triumphs over the object. Manic-depressive oscillations are failures in the attempt to sublimate psychic energy; libido placed on objects. The process of Identification and Decision of object are psychic mechanisms involved in these conditions.

In the constitution of the subject, this first identifies him to a human characteristic, it is identification to a living being, then a second identification occurs that we denominate Object choice, where the sexual difference already exists and there is another human. In this case libido that comes out from the subject, goes to the object and after surrounding it, returns to the subject and forms its ego.

Then in the constitution of the subject the other appears first (the desire of the other, the maternal function) libido goes to that other in the form of demand, request for love or satisfaction and in a third time that libido that surrounded the person returns, that libido of object returns to the subject and forms the subject's ego, as a differentiated form of the id which is the first indiscriminate deposit of passions and humans impulses.

Subsequently,   an instance of the Super-ego is deduced from the ego, heir to the Oedipus complex, heir to that triangular relationship of the subject with the parents, a moral instance that the melancholic uses to take refuge.

The melancholic, at some point felt complete and the loss of the object awakens sadistic feelings towards that object that sheltered in his ego, can lead him to mistreat the object in two ways: mistreat himself to make the immune system sick which won´t be able to be defended from frequent cellular mutations, as it occurs with cancer that get worn the entire organism, or it can lead to the act of suicide, that secret death that hides to the murder of the subject himself.

Sublimation is one of the four possible destinations of the Impulse and Substitution one of the most powerful health mechanisms of the subject. Just as the Impulse structures all the holes that support the body, substitution allows the libido to slide over the objects of desire, objects impossible to be satisfied or fulfilled , but as social objects they can be valued as art, culture or science. That is why we say that the subject is double: psychic and social at the same time, the person is group and singular from the beginning, similar and different in each act.

There is no human act that generates another human act, what we can say is that desire generates desires that are desired. Desires are desired, hence the important difference between being a desiring subject involved or a desirable subject who is expectant in culture, health, education, science and art. The subject may hallucinate or delirious but also has an artistic and a scientific vocation.

The psychic individual in his motivations, not his functions, and only object libido can be sublimated, but in order to sublimate, the subject must take back that libido from the object (object) and transform it into the ego's libido, that is, narcissistic libido. And now, from that place, the ego of the subject can sublimate. That is, with the same mechanism and energy that the melancholic falls ill, the subject can sublimate and generate a social being.

However, in melancholy, the subject identifies with the lost object and with that object libido totally deposited in the Self, now the real world ceases to exist: everything is self and the shadow of the object that fell on the self. There is a self-consume of the object and incorporated to the object, it destroys it. Now this self-identified with the object is presented as an object for criticism and reproaches. In this way the lost object has triumphed over the self, the shadow of the object falls on the self.

The melancholic is the phallus of the other, that is, he completed the loved one and with the loss of the loved object, (for which "ego" was his lack, what completed him) melancholy occurs. The melancholic presents fantasies, a question that the psychotic cannot.

There are, in medicine, more diagnoses of Depression than diagnoses of Melancholy, since melancholy is always associated with death and loss, that is, against what is always in the face of sexual differences. However psychiatry relates Depression with to sadness. Psychiatric theories say: “The elemental semi logical element is a phenomenological aspect characterized by a disorder, a decrease in mood (timia) that ends up being sad. Around this symptom are grouped other symptoms that can justify the description of syndrome and even of a pathological entity to Depression”.

From psychoanalysis in sadness, two concepts coexist and articulate: thought and action. They are not two separated states, thought and actions are an only thing. Concrete thought that Marx spoke about and effects science that Freud spoke about. Then from the effect I can theoretically reconstruct that there was a state of sadness, in the face of finitude, and then a work of sublimation whose product effect is the concrete thought that produces social transformations in material reality.

However, Depression is a normal feeling, since everyone feels pain losing a loved object, if the pain is brief and if reality wins, the Grief is made and due to this loss the sadness is replaced by another ideal, another loved object. If the loss is maintained over time (several months) reality does not exist for the subject, and it may fall into a melancholy. Both pain of loss and madness lasts a moment. The pain of the subject will take him to one place or another. Giving up the pain of loss or the pain of disagreement is not easy for the melancholic that prefers to guard it in his ego, even if it leads to death.

Depression is a normal fact of language, many people say “I feel depressed today", that is not melancholy, it is a habitual fact of language in the life of the subject, in which sad events occur that produce pain and entail a time of duel. And the pain is related to an affective ambivalence in the subject both hatred and love towards the lost object.

The sadness for the loss of the loved one elaborated among others, that is, in a world where I recognize the existence of other similar ones, produces a concrete thought with transformations in reality. The pain of loss, not psychically elaborated, can be elaborated somatically and make the organism sick. The immune system is a target organ, the substrate for the representation of the psychic in the body and the depression of the immune system can lead to serious diseases such as cancer, AIDS, heart attack...

Freud differentiates mourning as a nature from melancholy as a disease, and sadness is such a generalized feeling that it is difficult to register, since it corresponds, like any merge with truth, a converge with death. Sadness speaks in the subject when the psychoanalytic interpretation produces the self-knowledge of the material existence of man as finite.

Some semiologic and cognitive behavioural investigations speak of normal sadness (related to situations of loss) and pathological sadness (relating it to depression). However, these investigations speak of depressions that occur without sadness, calling it "depression without depressions." What makes us rescue once again that sadness is a feeling from which all the paths of creation start when, in that instant of understanding where the truth announces human finitude, the subject accepts it. And this is a non-rational process, it is an unconscious process, which produces a transformation in the subject, if the never lost is replaced and the immortality that never existed is renounced. If the pain is perpetuated by not giving up that anything and it is not replaced, it can lead the subject to madness or melancholy.

Without sadness love is impossible it is the same as: writing does not have meaning without period. As for the semiologic criterion of normal and pathological sadness, we prefer the psychoanalytic criterion of unproductive sadness and creative sadness that helps us to think of the subject as psychic and social. In creative sadness, there is acceptance of future loss and if there is no recognition of this loss, which is the own death that can never be lived, we remain anchored in the loss of the past, which never existed or will return and can lead the subject to the melancholy.

In order to understand this question, it must be accepted that the subject never abandons what has been achieved , the subject never abandons a situation that was pleasant, and when he considers abandoning it, it entails him to an expenditure of psychic energy that can lead to illness if is not substituted sublimating.

We know that it is difficult to determine the line between health and disease. For this, Freud worked on the unconscious psychic mechanisms in Grief and Melancholy, a text that we all have the right to read. For example, he tells us that by the same mechanisms that a normal person elaborates the death of a loved one or the loss of an ideal, with those same mechanisms a process of becoming ill can be installed in the soma or in the mind. The investigations of different Schools on Melancholy and Cancer, Melancholy and AIDS, or Depression and Heart attack…. testify this.

The Substitution mechanism is abolished in these ailments, just as the Sublimation mechanism is not exercised in the non-creative states of Sadness. When substitution and sublimation are possible, there is no need to get sick or become unproductive or stupid. The only possible psychic health in the subject is the ability to substitute one loving object for another, a lost ideal for another ideal of life, a rationalistic morality for an ethic of desire and sublimate in order to produce a social subject in creation with work.

The creators do not save energy; they know that psychic energy cannot be paused as it is always in motion, in activity. The unsuccessful attempt to stop the functioning of desire leads to disease. And in the possible treatment of these ailments the professional, the psychoanalyst treats more for what it is than for what he says, he cures more because the psychoanalytic interpretation is preceded by a poetic listening. Health is related to the ability to love and work, among others. In the last chapter of the book we deploy the concepts and mechanisms involved in the production of health.

The figures in Spain speak of 10 daily suicides recognized as such, without taking into account the unexplained traffic accidents, fatal work misfortunes or incomprehensible domestic mishaps. And how can a subject commit suicide? They commit suicide because he or her do not kill themselves but rather they kill the person they love who abandoned them. The individual commits suicide by confusing himself with another person who nests like a shadow in the subject's ego, with whom he is very angry for that loss. We can say that the Depressive is a murderer who tries to hurt the love object that abandoned him. The suicide is not a masochist instead he is a sadist trying to harm someone.

If the subject depressed who considers unworthy and reproaches himself were punished, a temporary relief of his symptoms can be soothed. But what it requires it is not resolved either with love or with punishments, it requires the precise approach of a psychoanalytic treatment of the illness to liberate that part of the ego where, through the Identification mechanism, the lost object is preserved as a shadow that has fallen from the loss object over his ego.

In mourning the loss is conscious, in Melancholy the loss is unconscious, because although he knows who he lost, he does not know what he lost with it. Something that is not lacking in Melancholy is the decrease in self-esteem, which is translated into reproaches and self-accusations that the subject makes of himself and can lead him to a delirious expectation of punishment.

From the Book: Depression, Cancer, Suicide

Author: Carlos Fernández del Ganso

Translator: Esther Núñez Roma

SI TE ESCRIBO DE NOCHE

A Sigmund Freud

Si la noche escribe

una mujer extiende el pañuelo estrellado de la negritud.

Si la noche enciende su lumbre

un hombre se enamora en las ascuas del resplandor.

Si la perniciosa melodía del castigo entrase por la puerta,

ábranse las ventanas y fluya el surfactante alveolo.

Si la sombra le habla al cuerpo sin golpearse en la frente

dude del azogue el recuerdo en espejo.

Si al sentarse a comer paga el pato el mismo adverbio

¡revisar la carta del menú!

Si amanece en tus ojos despiertos la negra toga

y la jurisprudencia protagoniza el destino

díctese por escrito la resolución.

Si la bolsa no termina de caer del cielo en tus brazos,

repleta de violetas o verdes fajos de dinero,

sea amarillo el futuro cual papel doscientas veces leído.

Si acuñado en madera de disciplina, a tu vera

cien edades se trenzan, debe ser fértil la tierra del trabajo

con su finca de letras, aromas y colores.

Si la realidad, que nunca existe, domeñando la libertad

te regala la salvación…sonríe y continúa leyendo:

“El concepto no soporta la inalterabilidad de las definiciones.”

 

Del Poemario “LA MÁQUINA DEL TIEMPO”

de Carlos Fernández del Ganso

Traducción: Esther Núñez Roma

 

IF I WRITE YOU AT NIGHT

Dedicated to Sigmund Freud

If the night writes

a woman extends the starry kerchief of blackness.

If the night lights its fire

a man falls in love in the embers of the brightness.

If the pernicious melody of punishment came through the door,

open the windows and flow the surfactant alveolus.

If the shadow speaks to the body without hitting his forehead

doubt of the mercury the memory in mirror.

If when sitting down to eat the duck pays the same adverb

check the menu!

If the black toga dawns in your awake eyes

and jurisprudence stars destiny

the resolution shall be made in writing.

If the bag does not finish falling from the sky in your arms,

full of purple violets or green bundles of money,

let the future be yellow like paper two hundred times read.

If coined in discipline wood, by your side

a hundred ages are braided, the land of labour must be fertile

with his country house of letters, scents and colours.

If reality, which never exists, dominating freedom

gives you salvation ... smiles and continues reading:

"The concept does not bear the inalterability of the definitions."

 

From de Poemary "THE TIME MACHINE"

by Carlos Fernández del Ganso

Translation: Esther Núñez Roma

LA ENFERMEDAD NO ES LO OPUESTO A LA SALUD

Retomando los criterios médicos se muestra la enfermedad más emparentada a nociones sanitarias (prevención y tratamiento de lo infecto-contagioso, alimentación, vacunas, accidentes….) que a la producción de salud. Otra acepción más conocida de sanidad, hace referencia a la “cualidad” de sano o saludable, apoyadas en el conjunto de servicios gubernativos ordenados para preservar la salud pública de una nación. Las actualmente llamadas ciencias de la salud estudian el desorden, la patología y la prevención de enfermedad, como el modo de alcanzar la salud. Siendo la enfermedad el objeto de estudio que dirige la salud.

Queremos aportar en este capítulo algunas reflexiones para pensar la salud de la población en general y en especial la salud de los estudiantes, futuros trabajadores, de las ciencias de la salud. Y partimos para ello, no de la enfermedad, sino desde otros conceptos, como “la Producción de lo nuevo”.

Mitigar, aliviar o curar lo que pasó, la enfermedad, es el objeto de la medicina. Construir lo nunca sido es el objeto del psicoanálisis.

Según Aldous Huxley, “la investigación de las enfermedades ha avanzado tanto que cada vez es más difícil encontrar a alguien que esté completamente sano”.

Los conceptos de salud y enfermedad han ido variando con el paso del tiempo, pero rescatemos una curiosidad que puede ayudarnos en nuestro cometido, ya que ambos términos proceden del latín. Enfermedad viene de INFIRMITAS, que significa “falto de firmeza” y salud proviene de SALUS, literalmente “salvación o saludo”.

En medicina, salud y enfermedad se piensan y estudian como términos antagónicos, entonces la salud sería la ausencia de enfermedad y si fuera así en un sujeto con una enfermedad orgánica (una diabetes mellitas, una hipertensión por ejemplo) no existiría posibilidad alguna de salud, mientras persista la enfermedad, o para una persona con una enfermedad congénita (un síndrome de Down) la salud será un imposible.

CAPITULO SIETE: PSICOANÁLISIS DE LA SALUD. CRITERIOS DE SALUD Y ENFERMEDAD

Del Libro: Depresión, Cáncer, Suicidio

Autor: Carlos Fernández del Ganso

Traductor: Esther Núñez Roma

ILLNESS IS NOT THE OPPOSITE OF HEALTH

Going back to medical criteria, it is shown that disease is more closely related to health notions (prevention and treatment of the infectious-contagious, food, vaccines, accidents ...) than to the production of health. Another better-known definition of health refers to the "quality" of health, supported by the set of government services ordered in order to preserve the public health of a nation. The currently called health sciences study disorder, pathology and disease prevention, as the way to achieve health. Being the disease the object of study that directs health.

We want to contribute in this chapter some reflections to think in the general health of the population and especially about the health of students, future workers, of the health sciences. And we start for this, not from disease, but from other concepts, such as “the Production of the new”.

Mitigating, alleviating or curing what happened, the disease, is the object of medicine. Constructing what has never been is the object of psychoanalysis.

According to Aldous Huxley, "Disease research has advanced so far that it is increasingly difficult to find someone who is completely healthy."

The concepts of health and disease have varied over time, but let's rescue a curiosity that can help us in our mission, since both terms come from Latin. Disease comes from INFIRMITAS, which means "lacking firmness" and health comes from SALUS, literally "salvation or regard".

In medicine, health and disease are thought and studied as antagonistic terms, then health would be the absence of disease and if this were the case in a subject with an organic disease (diabetes mellitus, hypertension for example) there would be no possibility of health, as long as the disease persists, or for a person with a congenital disease (Down syndrome), health will be impossible.

CHAPTER SEVEN: PSYCHOANALYSIS OF HEALTH. HEALTH AND ILLNESS CRITERIA

From the Book: Depression, Cancer, Suicide

Author: Carlos Fernández del Ganso

Translator: Esther Núñez Roma

LA TENDENCIA A LA MANÍA EN EL MELANCÓLICO

La vigencia de Freud es científica. Leemos: “La peculiaridad más singular de la melancolía es su tendencia a transformarse en manía, o sea en un estado sintomáticamente opuesto. Sin embargo, no toda melancolía sufre esta transformación. Algunos casos no pasan de recidivas periódicas, cuyos intervalos muestran cuanto más un ligerísimo matiz de manía. Otros presentan aquella alternativa regular de fases melancólicas y maniacas, que constituye la locura cíclica. Excluiríamos estos casos de la concepción psicógena si, precisamente para muchos de ellos, no hubiera hallado el psicoanálisis una solución y una terapéutica.

La realidad impone a cada uno de los recuerdos y esperanzas, que constituyen puntos de enlace de la libido con el objeto, su veredicto de que dicho objeto no existe ya, y el yo, situado ante la interrogación de si quiere compartir tal destino, se decide, bajo la influencia de las satisfacciones narcisistas de la vida, a cortar su ligamen con el objeto abolido”.

Del Libro: Depresión, Cáncer, Suicidio

Autor: Carlos Fernández del Ganso

Traductor: Esther Núñez Roma

THE TENDENCY TO FIXATION IN THE MELANCHOLIC

Freud's validity is scientific. We read: “The most singular peculiarity of melancholy is its tendency to transform itself into mania, that is, into a symptomatically opposite state. However, not all melancholy undergoes this transformation. Some cases do not go beyond periodic recurrences, the intervals of which show the more a very slight tinge of mania. Others present that regular alternative of melancholic and manic phases, which constitutes cyclical madness. We would exclude these cases from the psychogenic conception if, precisely for many of them, psychoanalysis had not found a solution and a therapy.

Reality imposes on each one of the memories and hopes, which are points of connection between the libido and the object, its verdict that said object no longer exists, and the self, placed before the question of whether it wants to share such a destiny, decides under the influence of the narcissistic satisfactions of life, to cut his link with the abolished object.

From the Book: Depression, Cancer, Suicide

Author: Carlos Fernández del Ganso

Translator: Esther Núñez Roma

A ALFREDO DI STÉFANO

En su 83 cumpleaños

En Barracas tuvo padre su residencia porteña y a dos cuadras,

abuelo me llevara una tarde que aún recuerdo,

para que su nieto entrenar viera a futbolistas de primera.

En el arco puse la mirada y el augurio escuché en la grada, aún

silba aquel tren el paso de “La Máquina”, galopante delantera.

Quiso el balón que fuera el primer destino,

lejos de mi frontera y sin papeles, en tierra de cumbia

donde todo valía el doble y para jugar tenía que ser

como el hambre: hábil y rápido cual saeta de baile.

Por aquel entonces, sabía hablar de frente y del verrés,

ya era feliz, casa y familia mantenía, el tango

era un palo verde y en un quiebro driblaba

a cualquier fulano que camino del área se pusiera.

Tuvo que ser en la madre patria donde otro quilombo viviera

entre merengues y culés, por mis derechos y mis pies,

se armó tal revuelo que a punto estuve de volver sin parné,

ni frente marchita. Pero desde niño, un poco a escondidas

leía poesía: cuando mis ojos pasean por el “Martín Fierro”

algo fuerte en el pecho latía y más fácil alcanzaba portería.

Nunca pensé del balón ser profesional, y sin embargo hoy,

con bastón de mando presido el club donde jugué y un libro

dediqué a mi madre y a la pelota también: ¡gracias vieja!

Del Poemario “LA MÁQUINA DEL TIEMPO”

de Carlos Fernández del Ganso

Traducción: Esther Núñez Roma

TO ALFREDO DI STÉFANO

In his 83 Birthday

In Barracas, father had his porteña residence and two blocks away,

grandpa would take me an afternoon that I still remember,

for his grandson to see training top footballers.

In the arch I put may gaze and I heard the omen in the stands, still,

that train whistles the passage of "The Machine", galloping forward.

The ball wanted it was the first destination,

far from my border and without papers, in the land of cumbia

where everything cost double and to play I had to be

like hunger: skilful and fast as a dancing saeta.

At that time, I knew how to speak face to face and verrés,

I was already happy, home and family supported, tango

was a green stick and in a swerve it dribbled

to any guy who walked in the way of the area.

It had to be in the mother country where another quilombo lived

between merengues and culés, for my rights and my feet,

there was such a commotion that I was about to return without parné,

nor withered forehead. But since I was a child, a little secretly

I read poetry: when my eyes stroll through the "Martín Fierro"

something strong in the chest was beating and it was easier to reach the goal.

I never thought being professional of the ball, and yet today,

with a baton I preside over the club where I played and a book

I dedicated my mother and to the ball too: thank you mom!

From de Poemary "THE TIME MACHINE"

by Carlos Fernández del Ganso

Translation: Esther Núñez Roma

Sábado, 06 Marzo 2021 10:44

LA PRODUCCIÓN DE SALUD

LA PRODUCCIÓN DE SALUD

Decimos “producción de salud” para descentrarnos de conceptos que consideran la salud sólo desde los procesos mórbidos sin considerar los mecanismos psíquicos que intervienen en el sujeto.

¿Qué conceptos de salud conocemos?

La Salud ha sido definida por la OMS como “el estado de completo bienestar físico, mental, social y no solamente la ausencia de enfermedades”. Siendo la enfermedad definida como la “alteración o desviación del estado fisiológico en toda la economía o en alguna de sus partes, órganos o sistemas que se manifiesta por un conjunto característico de síntomas y signos, cuya etiología, patología y pronóstico pueden conocerse o ser desconocidos.

Si hablamos de salud psíquica, la psiquiatría la delimita como “la normalidad”, es decir se piensa la normalidad como salud y se parte de criterios estadísticos donde lo normal es lo que aparece con mayor frecuencia. Esta concepción presenta claras deficiencias pues no discrimina las “anormalidades” que por exceso o defecto se sitúan en ambos extremos en la curva de Gauss, por ejemplo los superdotados no son normales. Este enfoque de normalidad se vincula con criterios sociológicos en los que la idea de salud se relaciona con la adaptación social y con la reacción positiva que el individuo provoca en el grupo social.

Otras nociones psicológicas piensan la salud psíquica como “el equilibrio armónico” entre los diferentes elementos del aparato psíquico (Ello, Yo y Superyó). Estas teorías parten del concepto de psicopatología, es decir, del estudio de las dolencias del alma, definiéndose como la ciencia que toma su objeto de la psiquiatría y su espíritu de la psicología. En definitiva la psicopatología es la fundamentación científica de la psiquiatría, describiendo las alteraciones y perturbaciones de la conciencia, de la atención y orientación témporo-espacial, de la memoria, de la percepción, de la afectividad… la psicopatología es una ciencia de causa-efecto.

El psicoanálisis es una ciencia de efectos, en su faceta terapéutica no trata las dolencias del alma, sino desde el alma y descentrándose de la razón, lo aparente o lo visible, permite la producción de salud aunque el sujeto padezca alguna enfermedad. Sabemos que lo psíquico no se adapta sino que se transforma, insiste, se repite, siendo imposible la concordancia o adaptación entre la palabra y la cosa, entre lo que demando y lo que deseo, lo que busco y lo que encuentro, lo que pienso y lo que soy. No hay posibilidad de armonía entre las instancias psíquicas (Yo, Ello y Superyó) sino un equilibrio inestable que no cesa de relacionar el sistema inconsciente con el sistema preconsciente-conciencia, estando dichas instancias psíquicas sobredeterminadas y múltiplemente determinadas a nivel metapsicológico: económico, tópico y dinámico.

CAPITULO SIETE: PSICOANÁLISIS DE LA SALUD. CRITERIOS DE SALUD Y ENFERMEDAD

 Del Libro: Depresión, Cáncer, Suicidio

Autor: Carlos Fernández del Ganso

Traductor: Esther Núñez Roma

THE PRODUCTION OF HEALTH

We say "health output" to distract ourselves from concepts that consider health only from morbid processes without considering the psychic mechanisms that intervene in the subject.

¿Qué conceptos de salud conocemos?

Health has been defined by the WHO as "the state of complete physical, mental and social well-being and not only the absence of diseases." Being defined disease as the “alteration or deviation of the physiological state in the entire economy or in any of its parts, organs or systems that is manifested by a characteristic set of symptoms and signs, whose ethology, pathology and prognosis may be known or unknown.

If we talk about mental health, psychiatry defines it as "normality", that is, normality is thought as health and it is based on statistical criteria where normal is what appears most frequently. This conception has clear deficiencies since it does not discriminate the "abnormalities" that by excess or defect are located at both ends of the Gaussian curve, for example, the gifted are not normal. This approach to normality is linked with sociological criteria in which the idea of health is related to social adaptation and to the positive reaction that the individual provokes in the social group.

Other psychological notions think of psychic health as "the harmonic balance" among the different elements of the psychic apparatus (Id, ego and Super-ego). These theories start from the concept of psychopathology, that is, from the study of the ailments of the soul, defined as the science that takes its object from psychiatry and its spirit from psychology. All in all, psychopathology is the scientific grounds of psychiatry, describing the alterations and disturbances of consciousness, attention and temporal-spatial orientation, memory, perception, affectivity ... psychopathology is a science of cause- effect.

Psychoanalysis is a science of effects, in its therapeutic facet it does not treat the ailments of the soul, but from the soul and by deviating from reason, the apparent or the visible allows the production of health even if the individual suffers from some disease. We know that the psychic does not get adapted instead it is transformed, it insists and repeats itself, concordance or adaptation between the word and the thing being impossible, between what I demand and what I want, what I seek and what I find, what I think and what I am. There is no possibility of harmony between psychic instances (I, It and Super-ego) but rather an unstable equilibrium that does not cease to relate the unconscious system with the preconscious-consciousness system, being these psychic instances overdetermined and multiply determined to the metapsychological level: economic, topical and dynamic.

CHAPTER SEVEN: PSYCHOANALYSIS OF HEALTH. HEALTH AND ILLNESS CRITERIA

 From the Book: Depression, Cancer, Suicide

Author: Carlos Fernández del Ganso

Translator: Esther Núñez Roma

EL INSOMNIO Y EL MIEDO A LA RUINA EN EL MELÁNCOLICO

El estudio de la Pulsión y sus avatares, nos permite pensar y justificar uno de los caracteres más singulares de la melancolía -el miedo a la ruina y al empobrecimiento- del erotismo anal, desligado de sus relaciones y transformado regresivamente.

El insomnio de la melancolía testimonia, quizá, de la rigidez de este estado, o sea de la imposibilidad de que se lleve a cabo la retracción general de las cargas, necesaria para el establecimiento del estado de reposo. El complejo melancólico se conduce como una herida abierta. Atrae asi de todos lados energías de carga y alcanza un total empobrecimiento del yo, resistiéndose al deseo de dormir del yo.

Hagamos un paréntesis, en el texto para resaltar un punto importante en el tratamiento de toda melancolía y es el peligro que puede acontecer en nuestro proceder terapéutico cuando atendemos sólo con fármacos la depresión. Consideramos que desde el principio debe iniciarse un tratamiento de la depresión con una psicoterapia que considere los mecanismos psíquicos inconscientes, ya que nos dice Freud: “En el cotidiano alivio del estado melancólico, durante las horas de la noche, debe de intervenir un factor, probablemente somático, inexplicable desde el punto de vista psicógeno. A estas reflexiones viene a agregarse la pregunta de si la pérdida del yo no bastaría por sí sola, sin intervención ninguna de la pérdida del objeto, para engendrar la melancolía. Igualmente nos planteamos el problema de si un empobrecimiento tóxico directo de la libido del yo, podría ser suficiente para provocar determinadas formas de la afección melancólica.

Del Libro: Depresión, Cáncer, Suicidio

Autor: Carlos Fernández del Ganso

Traductor: Esther Núñez Roma

INSOMNIA AND FEAR OF RUIN IN THE MELANCHOLIC

The study of Drive and its vicissitudes, allows us to think and justify about one of the most unique characters of melancholy - fear of ruin and impoverishment- of anal eroticism, detached from its relationships and regressively transformed.

The insomnia of melancholy perhaps testifies to the rigidity of this state, that is, to the impossibility of carrying out the general retraction of the loads, necessary for the establishment of the state of rest. The melancholic complex behaves like an open wound. Thus it attracts charge energies from all sides and it reaches a total impoverishment of the self, resisting the desire to sleep of the self.

Let's make a parenthesis in the text to highlight an important point in the treatment of all melancholy and that is the danger that can occur in our therapeutic procedure when we treat depression only with drugs. We consider from the beginning that a treatment of depression should be started with a psychotherapy that considers the unconscious psychic mechanisms, since Freud tells us: “In the daily relief of the melancholic state, during the hours of the night, a factor must intervene, probably somatic, inexplicable from the psychogenic point of view. It is added to these reflections the question if the loss of the self would not be enough by itself without any intervention of the loss of the object, to engender melancholy. We also ask ourselves the problem of whether a direct toxic impoverishment of the ego's libido could be sufficient to provoke certain forms of the melancholic affection.

From the Book: Depression, Cancer, Suicide

Author: Carlos Fernández del Ganso

Translator: Esther Núñez Roma

HACE UN MES QUE MURIÓ MI PADRE

A Carlos Fernández Cabrera (11 de mayo de 2013)

 

Hoy hace un mes que murió mi padre,

aún escucho las castañuelas y su voz de cantábrico leonés:

¡Yayo arriba! son las cinco, se escapa la luna y

tenemos que comprar el mejor género posible.

Antaño todo buen pescadero en Madrid era maragato,

trabajador, seductor y honesto.

La ría de Arosa fue famosa por la tinta milagrosa

de sus calamares, los boquerones para vinagre,

las almejas de Carril, de Aguinaga eran las angulas,

los mejores salmonetes de roca, la merluza de pincho…

 

Millonario en amistades, a tu lado aprendí:

lo primero pagar a los empleados y era un hombre clásico:

le gustaba hacerlo al contado el último sábado del mes.

“El que compra primero, vende dos veces y

el que regala bien vende si el que lo compra lo entiende”.

Los domingos desayunábamos chocolate con churros,

y por la tarde pegado a la radio, revisaba la quiniela.

 

No digo que fuera perfecto, fumaba puros y como muchos

colchoneros disfrutaba doblemente ganando al mus o

perdiendo al dominó.

¡Padre, el Atlético otra vez juega la Copa de Europa!

Las lágrimas, antes y después de tu muerte, son limpias

y abundantes como el alma de madre cantando

coplas de amor cuando llegabas a casa del trabajo.

 

Los presentes son testigos, más de cincuenta años

viviendo en el mismo barrio sin esconderse de nadie.

De genio pronto tanto como de olvido,

un golpe en la mesa recuerdo y el orgullo de mostrar

a los vecinos y compañeros del mercado

la titulación universitaria de sus hijos.

 

Hace un mes de tu muerte padre y siguen volando

las golondrinas, tus amores recuerdan con alegría que:

ya florecieron las escobas,

ya el pájaro pinto alegre canta por las mañanas,

ya te has plantado en el 89

como la suerte del que intensamente ejerció de hombre.

 

Del Poemario “LA MÁQUINA DEL TIEMPO”

de Carlos Fernández del Ganso

Traducción: Esther Núñez Roma

 

IT IS BEEN A MONTH THAT MY FATHER DIED

To Carlos Fernández Cabrera (May 11, 2013)

 

Today, it is been a month that my father died,

I still hear the castanets and their Cantabrian Leonese voice:

Grandpa get up! It is five o'clock, the moon is escaping and

we have to buy the best possible merchandise.

Yesteryear all good fishmongers in Madrid were maragato,

hard-working, seductive and honest.

The Arosa estuary was famous for the miraculous ink

of its calamari, the anchovies for vinegar,

the clams of Carril, from Aguinaga were elvers,

the best red mullet of rock, the hake of small serving ...

 

Millionaire in friendships, by your side I learned:

pay the employees first and he was a classic man:

he liked to do it in cash on the last Saturday of the month.

“Whoever buys first sells twice and

the one who gifts well sells if the one who buys understands it.

On Sundays we had chocolate with churros for breakfast,

and in the afternoon clinging to the radio, he reviewed the pool.

 

I do not say he was perfect, he smoked cigars and like many

colchoneros doubly enjoyed winning the mus o

losing to dominoes.

Father, Atlético is playing the European Cup again!

The tears, before and after your death, are clean

and abundant like mother´s soul singing

love verses when you came home from work.

 

Those present are witnesses, more than fifty years

living in the same neighbourhood without hiding from anyone.

Of genius soon as much as of forgetfulness,

a hit on the table I remember and the pride of showing

to the neighbours and colleagues of the market

the university degree of their children.

 

Today is a month from your death father and the swallows

keeps flying,, your loves remember with joy that:

the brooms have already flowered,

already the cheerful pinto bird sings in the morning,

you've already stand firm in 89

like the luck of the one that intensely exercised as a man.

 

From de Poemary "THE TIME MACHINE"

by Carlos Fernández del Ganso

Translation: Esther Núñez Roma

Lunes, 22 Febrero 2021 15:07

LOS PROCESOS INCONSCIENTES

LOS PROCESOS INCONSCIENTES

Los conceptos no están en lugar alguno que no sea la formulación teórica en que se articulan con otros conceptos.

El ser humano nace, por primera vez, a través del canal del parto. El test de Apgar evalúa el estado general del recién nacido. Nacemos, por segunda vez, en brazos del lenguaje, es decir, nacemos sin psiquismo y somos el deseo de otros. Nacer sin taras, sin malformaciones congénitas, no significa que se nazca con salud. Sabemos que el recién nacido no tiene el nervio óptico recubierto de mielina, no puede ver solo puede ser mirado, no sabe retener esfínteres y hasta los seis meses mantenerse sentado es imposible (fase del espejo o primera identificación con una imagen), se mantendrá erguido aproximadamente al primer año de vida y la primera mentira señala el interminable proceso de simbolización en su humanidad.

El niño comienza a soñar para poder desear. Al principio no existe en la Sexualidad infantil ni los otros ni las diferencias sexuales y sólo después del Complejo de Edipo, en la Operación de Castración, apareciendo las funciones simbólicas: padre, madre, hombre, mujer. Después advendrá una Amnesia infantil (donde se construye la memoria que nada olvida) en el periodo llamado de Latencia, fruto del mecanismo de la Represión de esa sexualidad infantil perversa y polimorfa. Esto desemboca en el segundo tiempo de la sexualidad humana, la Metamorfosis de la Pubertad (10-12 años), donde se articulan los conceptos sobre la sexualidad y la muerte, por proceder de padre y madre y las diferencias anatómicas entre el hombre y la mujer lo que conlleva algunas consecuencias psíquicas. Desde ahí somos sujetos del deseo y sujetos del lenguaje. En pocos años nos apropiamos, a través del lenguaje, de siglos de civilización. Después, aún, un largo camino para humanizarse.

Sin embargo los niños son capaces de realizar operaciones lógicas de gran complejidad, pueden ser virtuosos en la pintura, las matemáticas, la música, el ajedrez... Podemos decir que el niño es el padre del adulto, de un adulto que puede alcanzar un nivel humano en la salud, el pensamiento, la creación, el amor… y esto dependerá no sólo de lo recibido sino de cómo aceptamos y cómo renunciamos a lo que fuimos, eso nos hace singulares a cada sujeto. Somos semejantes y diferentes a la vez.

En todo este proceso la medicina le pone carne a la letra y el psicoanálisis letra al cuerpo. La medicina se encarga de tratar las enfermedades y el psicoanálisis de producir la salud. Ambas disciplinas han colaborado para que el promedio de vida media, en occidente, haya pasado en el último siglo de los 52 años a los 85 años. Sin embargo la vida no tiene sentido y en el ejemplo de vivir, vivir es el ejemplo, nos dice el poeta.

Entonces, si nacemos sin psiquismo ¿el inconsciente dónde está? El inconsciente no está en ningún lugar, nadie lo tiene y nadie se puede apropiar de dicho concepto sin ser trabajado previamente, y esto es debido a las características propias del concepto inconsciente: no juzga, ni calcula, no maneja el tiempo cronológico, no conoce la contradicción, es pura pulsación, siempre permanece inconsciente, late sin descanso para mostrase en la conciencia. Y debido al mecanismo estructural de la Represión, sólo lo consigue deformándose, disfrazándose en diferentes productos que se muestran en la realidad material como: los sueños, los lapsus, las equivocaciones orales, los síntomas, el chiste, los fallidos, el humor, los silencios, el sarcasmo, la ironía, la memoria, el pensamiento, los afectos, la creación…

Este objeto de conocimiento, el inconsciente (incapaz de conciencia) requiere de un método científico (de interpretación-construcción) que se desprende de las características de dicho concepto para poder apropiarse de esa realidad psíquica. Siendo el método el que dicta la técnica psicoanalítica (de asociación libre en transferencia) para mostrar en la realidad material las herramientas necesarias en la producción de un pensamiento concreto sobre la salud psíquica.

Cuando hablamos de Procesos inconscientes, partimos de las características del mismo; si lo estudiamos desde la razón, la conciencia o la percepción consciente no podremos dar cuenta de dichos procesos.

Los Procesos Inconscientes no se refieren a localidad, sino a temporalidad, no se trata de localizarlos, sino de ubicar las relaciones de lugar que existen entre las instancias psíquicas.

CAPITULO SIETE: PSICOANÁLISIS DE LA SALUD. CRITERIOS DE SALUD Y ENFERMEDAD

Del Libro: Depresión, Cáncer, Suicidio

Autor: Carlos Fernández del Ganso

Traductor: Esther Núñez Roma

THE UNCONSCIOUS PROCESSES

The concepts are not anywhere; instead they are in the theoretical formulation in which they are articulated with other concepts.

The human being is born, for the first time, through the birth canal. The Apgar test assesses the general condition of the new born. We are born, for the second time, in the arms of language, that is, we are born without a psyche and we are the desire of others. Being born without defects, without congenital malformations, does not mean that we are born healthy. We know that the new born does not have the optic nerve covered with myelin, he cannot see, he can only be looked by others, he does not know how to retain sphincters and it is impossible for him to remain seated until six months (mirror phase or first identification with an image), he will remain upright approximately after a year of life and the first lie points out the endless process of symbolization in his humanity.

The child begins to dream in order to wish. At the beginning, neither the others nor the sexual differences exist in infantile Sexuality and only after the Oedipus Complex, in the Castration Operation, the symbolic functions appear: father, mother, man, woman. Afterwards, an infantile Amnesia will appear (where the memory that forgets nothing is built) in the period called Latency, the result of the mechanism of Repression of that perverse and polymorphic infantile sexuality. This ends in the second stage of human sexuality, the Metamorphosis of Puberty (10-12 years), where the concepts of sexuality and death are articulated, due to the origin of father and mother and the anatomical differences between man and woman, woman which carries some psychic consequences. From there we are subjects of desire and subjects of language. In a few years we appropriate, through language, centuries of civilization. Afterwards there is still a long way to humanize ourselves.

However, children are capable of performing highly complex logical operations, they can be virtuous in painting, mathematics, music, chess ... We can say that the child is the parent of the adult an adult who can reach a human level in health, thought, creation, love ... and this will depend not only on what we received but on how we accept and how we renounce what we were, that makes each subject unique. We are alike and at the same time we are different.

Throughout this process, medicine gives the maximum to the letter and psychoanalysis gives letter to the body. Medicine is in charge of treating diseases and psychoanalysis is in charge of producing health. Both disciplines have collaborated so that the average half-life, in the West, has passed in the last century from 52 years to 85 years. The poet tells us; however, life has no meaning and in the example of living, living is the example.

So, if we are born without a psyche, where is the unconscious? The unconscious is nowhere, nobody has it and nobody can appropriate that concept without being previously worked on it, and this is due to the own characteristics of the unconscious concept: it does not judge, nor calculate, it does not manage chronological time, it does not know the contradiction is pure pulsation, it always remains unconscious, it beats without rest to show itself in consciousness. And due to the structural mechanism of Repression, it only achieves it by getting deformed, getting disguised itself in different products that are shown in material reality such as: dreams, lapses, oral mistakes, symptoms, jokes, failures, humour, silences, sarcasm, irony, memory, thought, affection, creation ...

This object of knowledge, the unconscious (incapable of consciousness) requires a scientific method (of interpretation-construction) that follows from the characteristics of said concept to be able to appropriate that psychic reality. Being the method that dictates the psychoanalytic technique (of free association in transference) to show in the material reality the necessary tools in the production of a concrete thought about psychic health.

When we speak of unconscious processes, we start from its characteristics; if we study it from reason, consciousness or conscious perception, we will not be able to account for these processes.

The Unconscious Processes do not refer to locality, but to temporality, it is not a matter of locating them, but of locating the relationships of place that exist between psychic instances.

CHAPTER SEVEN: PSYCHOANALYSIS OF HEALTH. HEALTH AND ILLNESS CRITERIA

From the Book: Depression, Cancer, Suicide

Author: Carlos Fernández del Ganso

Translator: Esther Núñez Roma

Dr. Carlos Fernández del Ganso

 Médico Psicoanalista del Grupo Cero

 Currículum Vitae
Libros y Publicaciones

 

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