Carlos Fernández del Ganso

 Médico Psicoanalista del Grupo Cero


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Viernes, 11 Enero 2019 21:47

DEL LIBRO " FÚTBOL Y PSICOANÁLISIS" CAPITULO 7 (SENTIMIENTO DE CULPA)

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SENTIMIENTO DE CULPA

Otro de los sentimientos que conforman la personalidad, con repercusión en la actividad laboral, familiar y social, es el sentimiento de culpa inconsciente asociado generalmente al sentimiento de inferioridad. Para acercarnos a este tipo de sentimientos inconscientes, debemos recordar el Super Yo del que hablamos antes como heredero del Complejo de Edipo. ¿Quién no pensó la muerte de algún ser querido, quién no hurtó algún objeto, quién no realizó algún acto prohibido, quién no rompió un plato…?

En todo sujeto hay un abogado interior que nos juzga, una moral que dice lo que está bien y mal, de modo que las actitudes contrarias al bienestar en el club deportivo acaban generando culpa, por mostrar la existencia de deseos en conflicto con el buen quehacer. Deseos que arrancan de épocas pretéritas y anidan en los mejores corazones o en las peores almas.

En todas las empresas y clubs de fútbol existen los llamados “delincuentes laborales” que son aquellos trabajadores con tendencia a robar, estafar o agredir a la empresa, teniendo comportamientos poco éticos, aún sabiendo que serán descubiertos. Cometen actos inconscientemente y justamente por estar prohibidos, ya que tras realizar el delito, y al ser sancionados sienten un alivio. Lo que se alivia es la culpa que les llevó a delinquir. Es decir que la culpa es previa al acto punitivo. El origen del sentimiento de culpa es desconocido para el sujeto, reconocen su mala acción, y aceptan tranquilamente la consecuente sanción que les produce alivio, un reposo en ese sentimiento de culpa.

El SENTIMIENTO DE CULPA se reconoce como una falta ética que el sujeto experimenta ante el pensamiento de actos pocos lícitos, morales o éticos. A veces no es necesario que cometa ningún acto, les alcanza con pensarlo o fantasearlo para que aparezca este sentimiento. Cuanto mayor es el sentimiento de culpa sin sanción, mayor será la trasgresión, por lo que es importante sancionar estas situaciones para que pueda reintegrarse el trabajador a su tarea.

Hay situaciones en la vida, como la lesión de un compañero o la muerte de un ser querido que puede traer un beneficio al sujeto (ser titular o recibir una herencia). La intolerancia para aceptar como propios ciertos deseos inconscientes (que entran en contradicción con la ética y la moral que nuestro abogado interior nos dicta como adecuados) puede llevar a la necesidad de un castigo y acarrear con la penitencia.

Esto se puede apreciar en los jugadores de fútbol con cierta frecuencia, en las expulsiones, sanciones, incluso en el mecanismo de las lesiones musculares, que impiden al jugador participar en importantes eventos.

LA RESIGNACIÓN (el afecto del que siente que nada bueno se merece) y el AUTOREPROCHE (el que piensa que no vale para nada) del ESCLAVO (que busca trabajos inadecuados o mal pagados) son otras formas de expresión del sentimiento de culpa.

Heredamos un cuerpo y una mente por hacer, sobre los que tenemos derecho de apropiación, si se trabaja. Se puede malvivir sin cuidarlos, pero tanto el cuerpo como la mente son imprescindibles para producir la salud. La salud no es lo opuesto a la enfermedad, se puede padecer alguna enfermedad y poseer una gran salud y viceversa. Según qué conceptos de salud y enfermedad nos trabajen, esos criterios nos permiten una u otra calidad de vida.

Al cuerpo hay que darle alimentos adecuados, reposo, mantener un permanente tratamiento higiénico-dietético. Las investigaciones científicas señalan cualquier desvío de los parámetros considerados normales en el cuerpo y en la mente, siendo la medicina deportiva y el psicoanálisis los encargados de los diferentes tratamientos. La Medicina es la ciencia que se encarga del tratamiento de las enfermedades corporales y el Psicoanálisis se encarga de la producción de salud mental y corporal, por eso que al psiquismo, también, hay que proporcionarle lo que precisa, los goces, novedades y cuidados pertinentes. La soledad y el aburrimiento embrutecen al deportista.

El psiquismo siempre avisa cuando algo no funciona adecuadamente en el sujeto o cuando surge un conflicto en el pensamiento. El psicoanálisis se encarga de escuchar y tratar aquello que sea un obstáculo, con la característica de que no es necesario estar enfermo para psicoanalizarse, pues el psicoanálisis es la ciencia encargada del talento que lo grupal construye en cada integrante del equipo.

Pasemos a otro afecto la AGRESIVIDAD, para comenzar a pensarla, debemos diferenciar agresión y agresividad. La agresividad es estructural, necesaria y una cierta cuota de ella es imprescindible en los deportes de contacto. La agresión habla de una dificultad para hablar, un lugar donde no se pudieron poner palabras y entra en escena la fuerza bruta de un cuerpo sin límites. No hay animal más salvaje que el hombre.

Y esto nos lleva a puntuar de manera concreta y precisa que el fútbol no genera violencia. La agresividad es constitutiva del sujeto que siente fragmentado e incompleto su cuerpo frente a la perfecta armonía del otro semejante. Lo más importante es cómo hacemos, cómo nos manejamos con esa agresividad, cómo se elabora esa indefensión frente al otro completo. Siendo diferente trabajarlo y canalizarlo a través de la palabra (en los pactos) o pretender resolverlo con actos corporales y venganzas. El fantasma del cuerpo fragmentado es una simbolización que el sujeto debe realizar en su humanidad.

Al fútbol como en cualquier otra actividad acuden, a veces, violentos lo que no significa en absoluto que el fútbol genere violencia. Cualquier medida coercitiva en el deporte que no tenga en cuenta las semejanzas, la intolerancia, la agresividad, la envidia y el narcisismo de las pequeñas diferencias (que anidan en el inconsciente) estará trabajando desde la ceguera del investigador.

El sujeto oscila, desde que nace, en un intervalo entre la vida y la muerte. El límite entre ambos es prácticamente inexistente, estando representado por unas fuerza llamada “Pulsión”. Hablamos de Pulsión de vida y Pulsión de muerte. La pulsión de vida, se parece a los instintos de supervivencia en los animales y su principal misión es colaborar en mantener la vida del individuo. El sujeto busca satisfacer sus necesidades básicas de alimento, reposo, sexualidad, orden, higiene, etc. Así mismo sabemos que toda vida tiene una dirección inevitable hacia un final y, en el hombre conviven ambas fuerzas, ambas pulsiones: la de vida o Eros y la de muerte o Tánatos.

La vida se prolonga cuando hay un equilibrio entre ambas pulsiones. En caso de conflicto entre ambas fuerzas, por norma general, gana imponiéndose la pulsión de muerte, “avisando” previamente con algunos síntomas, alguna enfermedad, dolencias varias, aburrimiento excesivo, minusvalía... Todos conocemos gente que debe cuidarse mejor con respecto, al tabaco, comida, compañías, velocidad con el coche, consumo de sustancias, amores perjudiciales y sin embargo no lo hace, y generalmente hay varios avisos (pequeños percances) antes de un desenlace fatal (un accidente, una depresión o un cáncer). También todos conocemos personas que llegan a edades avanzadas y tienen una energía y vitalidad encomiables (deben haber cuidado salud y trabajo con intenso deseo) ya que la salud se construye en todos los casos. No existe salud sin trabajo.

La vejez es aceptar la edad alcanzada, el que la acepta puede hacer todo lo que corresponde a esa edad y deseo. Las funciones no envejecen, la mirada y la voz pueden tener toda la energía del deseo y Menassa nos dice que el sexo no cae. Tratar de ocultar el paso de los años es la única vejez.

Los “ex deportistas” deben ser pensados por las diferentes instituciones del fútbol, ya que jubilarse del deseo produce soledad y enfermedad, existiendo en los veteranos una sabiduría que pueden transmitir. En fútbol el “Consejo de Sabios” es un estamento que debe construirse.

Cuando trabajamos construimos vida, cuando descuidamos el trabajo o las relaciones sociales, construimos muerte. La riqueza de un hombre es la riqueza de sus relaciones sociales, y a veces durante la vida vamos cometiendo pequeños micro-suicidios, excesos en la comida, la bebida, el amor que puede alimentar una actitud suicida. Ningún negocio, ningún club deportivo fracasa de un día para otro. Cuando una Institución o una empresa zozobran, revísenlo y verán que se han ido construyendo, a veces durante años, actos contrarios al proyecto empresarial que abocan al abandono, el despedido, el descenso de categoría o la desaparición del club.

Todos los hombres somos para otros humanos como espejos, donde se reflejan nuestras virtudes e imperfecciones. Por ejemplo cuando nos enamoramos, el otro es perfecto, semanas después cuando desaparece ese efecto de enamoramiento y detecto en el otro una imperfección, por nimia que sea, a veces le quiero abandonar, porque esa imperfección en el otro, me recuerda que yo también soy imperfecto e incompleto.

Cualquiera que, con su presencia, nos recuerde que no somos completos, perfectos y únicos, tendemos a romper esa relación que se vive con inquietud. ¿Qué me quiere el otro? ¿Qué desea ese otro de mí?. En ese momento se despierta en el sujeto una agresividad (rivalidad del otro semejante recordándome las diferencias ideológicas) que puede desencadenar sed de venganza, soberbia o desprecio. Cualquier situación que despierte intolerancia por sentimiento de frustración (al no conseguir rápidamente lo que se quiere) genera agresividad.

El club que pretende ganar campeonatos sólo con dinero y, comprándolo todo quiere imponerse al resto de equipos, deportivamente se equivoca al hacer del elemento (dinero) en la ecuación (de la competición) una fórmula (del poder).

Quien sabe esperar no necesita hacer concesiones, sin embargo existe en todos los trabajos los llamados “eyaculadores precoces” que quieren ganar el campeonato antes de empezarlo o copiar su método de trabajo sin investigar...Son estas actitudes infantiles de la personalidad, donde se tiende a romper los objetos, los juguetes y las relaciones por verdaderas pataletas, echando la culpa siempre al otro.

Reconocer la imperfección y los errores son grados de humanidad y así como la fiebre es un signo clínico que avisa de una infección; la angustia, la culpa y el dolor son límites que nos señalan algo psíquico.

La agresividad en si misma no es mala. Todo es en general cuestión de cantidad, economía psíquica (libido) que como energía ni se crea ni se destruye, se transforma en la escena. Podemos afirmar que la agresividad es un aliado de la pulsión de vida, ya que todo tiene que hacerse con cierto grado de agresividad, pero en su exceso (por detención del proceder psíquico en un punto) se alía con la pulsión de muerte, pudiendo llegar a la agresión, sancionable en todos los casos. Un ejemplo clásico es la diferencia entre la caricia y la bofetada, el deseo le imprime diferente velocidad a la acción, resultando de ello una caricia o una bofetada.

LA TRISTEZA se encuentra dentro de los afectos considerados normales, que suelen acontecer por regla general ante situaciones de cambio en la vida. Aquellas nuevas oportunidades, que no se logran elaborar como ganancia, pueden invadir al sujeto como un estado anímico de pérdida. Por ejemplo en un traspaso con destino a un mejor equipo en el que se alcanza la élite deportiva puede desencadenar un estado de tristeza porque se extraña lo conocido, el barrio, la familia, los amigos etc. Esto puede acontecer en los jugadores que cambian de club, especialmente a los que cambian de ciudad o país, aunque el fichaje sea un crecimiento con una mejora en la calidad de vida, un club más poderoso, una economía resuelta y aunque aparentemente todo eso se busque con pasión, puede conllevar una situación de tristeza.

Si la situación es transitoria (semanas de adaptación) no hay que hacer nada especial, salvo acompañar la elaboración normal del duelo por la pérdida de situaciones queridas. Si el proceso se mantiene varios meses habrá que escuchar al deportista porque puede estar desarrollando una melancolía, situación anímica que puede detener la progresión deportiva del profesional por afectarse inconscientemente la capacidad de adaptación (mecanismo psíquico de sustitución). El mecanismo de Sustitución forma parte de la salud deportiva.

También hay situaciones de tristeza en nuestra actitud ante la muerte, que casi nunca es sincera. Ya que “creemos” en la muerte (de los demás) y casi nunca pensamos en la propia. Se considera de mal gusto hablar del tema y generalmente lo silenciamos. La propia muerte es verdaderamente inimaginable, en nuestro inconsciente estamos convencidos de ser inmortales y, a veces, postergamos tareas de la vida y comenzamos de nuevo sin tener en cuenta los intentos fallidos o queremos insistir y repetir hasta conseguir la perfección en actos y rituales obsesivos y actos maniáticos buscando lo imposible, para negar la muerte.

Al triste conviene zarandearle y despertarle si después de un tiempo persiste la tristeza. Al melancólico hay que tratarlo urgentemente con psicoanálisis.

LA TOLERANCIA nos habla de la aceptación de lo diferente como semejante. El gran mal de finales del siglo pasado y principios de este siglo XXI, es la intolerancia, nadie tolera a nadie, a veces ni a uno mismo. Los humanos solemos ser para los otros como cuerpos extraños, esas reacciones inmunológicas donde se reacciona contra lo nuevo, considerándolo extraño y perjudicial. Algo así como que, todo aquello que no hubiera pensado previamente el propio sujeto no fuera válido y se tiende a despreciar la novedad y los mejores valores son los de la propia familia donde uno nació y creció; no aceptando ninguna imperfección pues la culpa de todo está fuera de uno mismo siendo la realidad la que ataca al sujeto. Cuando deberíamos saber que el mayor tirano de uno mismo, el peor enemigo de uno, está dentro de la piel. Lo mejor de cada uno está fuera del sujeto, lo que mejor puede hablar de uno mismo son sus productos, sus resultados, los efectos del trabajo en la realidad y no los fantasmas a los que se atribuyen todas las zancadillas.

La gran tendencia individualista en los sujetos es uno de los factores más importantes en el fracaso del equipo de fútbol o de la institución deportiva. Es el grupo, en todos los casos, el que produce los sujetos, el que produce directivos, entrenadores, jugadores. Siendo la Institución la que nos cobija, es la empresa la que crea funciones que un trabajador puede desempeñar y no al revés.

La intolerancia al dinero y al éxito es otro de los factores que influyen en un equipo de fútbol. En los afectos y sentimientos se ve la ideología que tenemos de nuestros actos y de las personas. Y la ideología no es tanto lo que digo sino lo que hago. Un patente ejemplo de ello se da cuando el club le otorga el poder deportivo a un profesional y éste lo utiliza para imponer una queja o una táctica de manera pública, lo que debe ser conversado de forma privada. En el uso del poder la fuerza del entrenador del primer equipo puede ganar a la del filial, pero ha perdido el poder por intolerancia. La toma del poder no consolida el poder; lo que consolida el poder son los movimientos ideológicos, es decir lo que se hace y no lo que se dice con ese poder que solo pertenece al grupo deportivo.  

La ideología se hereda, transmitiéndose de manera inconsciente lo aprendido en la familia, el colegio, el barrio y aunque consideremos como propia y original la manera de pensar, no lo es. La ideología son frases, pensamientos, ideas, costumbres, hábitos, habilidades y opiniones que dirigen nuestra vida inconscientemente. Por ejemplo nadie nos suele enseñar a escribir y pensar más allá de lo que necesitamos. Hay pensamientos populares, ideológicos que transmiten: ¡trabajar mata! o ¡parece que quieres ser el más rico del cementerio! etc. Sin embargo si se produce más de lo que se puede gastar, podemos estar produciendo plusvalía, y con ello generar una riqueza social también para otros. Es un verdadero gesto de amor social producir más de lo que se necesita, y es un gesto de amor egoísta producir solo lo que se necesita de manera individual.

Nuestra manera de pensar está determinada por la personalidad y ésta se conformó durante la infancia en la cual la familia, como transmisora de ideología, es determinante. La ideología se transmite de manera inconsciente. No se puede no tener ideología, se puede interpretar y transformar así las relaciones en el equipo.

LA SEGURIDAD en uno mismo o la inseguridad hablan en todos los casos de la aceptación de la función que desempeñamos en el club. Si estamos bien plantados en la función, esta nos protege ante los vaivenes y dificultades de nuestros afectos, pero si dudamos de los directivos o de la táctica, si chocamos con el entrenador aunque no lo expresemos, aunque no se lo digamos, si discrepamos con la ideología del club o la ciudad que representa, si cuando no juego es por favoritismos del entrenador ya que no hay nadie mejor que yo, si nadie tiene más conocimientos que yo, y los otros siempre quieren engañarme…esos pensamientos trabajan la zozobra y los resultados del trabajo no serán los mejores.

Los directivos, jugadores, técnicos y profesionales del club son su envoltorio, son los representantes de la institución deportiva; lo que hacemos y decimos es la imagen que damos del club, y cuando discrepamos (si no se analiza el obstáculo) mostraremos inconscientemente el desacuerdo y serán visibles las consecuencias deportivas. El representante no es la representación. El presidente no es el club.

Las dificultades en el club, es decir todas las relaciones a nivel horizontal con los compañeros y todas las relaciones verticales con los superiores e inferiores, se muestran en nuestro quehacer y en nuestro decir, y no se pueden ocultar porque lo inconsciente siempre se muestra.

El club que pretende ganar campeonatos sólo con dinero y, comprándolo todo quiere imponerse al resto de equipos, deportivamente se equivoca al hacer del elemento (dinero) en la ecuación (de la competición) una fórmula (del poder).

Al sujeto por haber sido ayudado a crecer se le genera una deuda y ambivalencia afectiva que conlleva la no aceptación, con agrado, de las ayudas de otros. Recuerdo el caso de un famoso magistrado (esta información apareció publicada en la prensa) que una vez acabó sus estudios de derecho y aprobó sus oposiciones de juez, le quiso devolver a su padre todo el dinero que se había gastado en su formación desde los 18 años. El padre no lo aceptó, pero el hijo demostró poco agradecimiento con sus progenitores, porque primero éste dinero que pagaba ahora, no es de ninguna manera aquel que le permitió estudiar, y segundo la deuda simbólica que uno adquiere con la familia, la puede pagar con otros más jóvenes, para colaborar con la civilización.

Podemos pensarnos como seres privilegiados que hemos nacido en un mundo con universidades, hospitales, campos de hierba, luz, agua caliente y también podemos pensar en dejar algo para los demás.

Autor: Carlos Fernández del Ganso

GUILTY FEELING

Another of the feelings that make up the personality which affects in the labour, familiar and social activity is the unconscious guilty feelings generally associated to the feeling of inferiority. In order to approach to this kind of unconscious feeling we must remember the Super-ego which we spoke before as inheritor of the Oedipus Complex. Who has never thought about the death of a relative, stolen anything or made a prohibited act?

In every individual there is an inner lawyer who judges us, a moral that says what is good and bad, so that the attitudes contrary to the welfare in the sports club end up generating guilt due to show the existence of desires in conflict with the good work, desires that start from past times and nest in the best hearts or the worst souls.

In all companies and football clubs there are so-called "labour delinquents” those workers who tend to steal, defraud or attack the company, having unethical behaviour, even knowing that will be discovered. They commit acts unconsciously and precisely because those are prohibited, since after carrying out the crime, and upon being sanctioned they feel a relief. What is relieved is the guilt that led them to commit crime. That is to say that the guilt is prior to the punitive act. The origin of the guilt feeling is unknown by the individual, they recognise their bad action, and quietly accept the consequent sanction which gives them relief, a repose in that guilt feeling.

THE GUILTY FEELING is recognized like an ethical lack that the individual experiences with the though of unlawful, ethics and moral acts. Sometimes there is not necessary to commit any act, just thinking and having a fantasy in relation to this, can make to show up this feeling. The bigger is the guilty feeling without any sanction, the bigger will be the transgression, so that it is important to sanction these situations for the worker to be able to get integrated in his task.

There are situations in life such as the injury of a partner or the dead of a loved one that can bring a benefit to the individual (to be titular or receive an inheritance). The intolerance to accept certain unconscious desires like your own (which contradict the ethic and moral that our inner lawyer dictates as suitable) may lead to the need of punishment and to carry with penitence.

We can see this in football players with some frequency, in expulsions, penalties, even in the mechanism of muscle injuries, which impede the player from participating in important events.

RESIGNATION (affection that is felt by that one who thinks that is not worthy for anything good) AUTOREPROCHE (the one who thinks it is worth nothing as a person) the SLAVE (who looks for inadequate or poorly paid jobs) these are another forms of expression of the feeling of guilt.

We inherit a body and a mind to do, on which we have the right of appropriation, just if we work. You can have a bad life without taking care of them but: both body and mind are essential to produce health. Health is not the opposite of disease, you can have some disease and have great health and vice versa. In agreement to the concepts of health and disease which we work for, it will allow us one or another quality of life.

We must give to our body the adequate food, rest and to maintain a permanent hygienic-dietetic treatment. Scientifics researches indicate any deviation from the parameters considered normal in the body and mind, being the sporting medicine and psychoanalysis responsible for the different treatments. Medicine is the science responsible for the treatment of bodily diseases and Psychoanalysis is responsible for the production of mental and physical health, so that psyche as well must be provided with what it needs, joys, news and relevant care. Loneliness and boredom brutalize the athlete.

The psyche always warns when something does not work properly in the individual or when a conflict arises in the thought. The psychoanalysis is responsible for listening and treating that is an obstacle, with the characteristic that it is not necessary to be sick to psychoanalyze yourself, since psychoanalysis is the science responsible for the talent that the group builds in each member of the team.

Let’s move on to another affect: AGGRESSIVITY, to start thinking about it, we must differentiate aggression and aggressiveness. Aggression is structural, necessary and a certain share of it is essential in contact sports. Aggression tells us about a difficulty to speak, a place where words could not be placed, so the brute force of a body without limits enters in the scene. We say: there is not wilder animal than man.

And this leads us to mark in a concrete and precise way that football does not generate violence. The aggressiveness is constitutive of the person who feels fragmented and incomplete his body in front of the perfect harmony of the other similar. The most important is how we handle ourselves with that aggressiveness, how that defencelessness is elaborated in front of the other complete one. Being different to work on it and channel this through the word (in the pacts) or pretend to solve it with corporal acts and revenges. The ghost of the fragmented body is a symbolization that the subject must realize in his humanity.

As in any other activity, violent people go to presence a football match, but this does not mean that football generates violence. Any coercive measure in sport that does not take into account the similarities, intolerance, aggressiveness, envy and narcissism of the small differences (that nest in the unconscious) will be working from the blindness of the researcher.

The person oscillates, from birth, in an interval between life and death. The limit between both is practically non-existent, being represented by a force called "Impulse". We speak of impulse of life and impulse of death. The impulse of life resembles the instincts of survival in animals and its main mission is to collaborate maintaining the life of the individual. The individual seeks to satisfy their basic needs like food, rest, sexuality, order, hygiene, etc. Likewise we know that life has an inevitable direction towards an end, both forces and impulses coexist in the person: the life or Eros and the death or Thanatos.

Life is prolonged when there is a balance between both impulses. In case of conflict between the two forces, as a general rule, the death impulse wins, " it warns" previously with some symptoms, some illness, various ailments, excessive boredom, handicap ... We all know people who should take better care of themselves, Tobacco, food, companies, speed with the car, consumption of substances, harmful loves, therefore they don not do it, and there are usually several warnings (small mishaps) before a fatal outcome (an accident, a depression or cancer). We also know people getting advanced ages and having a commendable energy and vitality (they have must be taken care of health and work with intense desire) since health is built in all cases. If we do not work, health does not exist.

Old age is to accept the age reached. The one who accepts this can do everything that corresponds to that age and desire. The functions do not age, the way of looking and the voice can have all the energy of desire, and Menassa says: sex does not fall. Trying to hide the passage of years is the only bad old age.

The "veterans athletes" should be thought by the different institutions of football, since retirement from desire produces loneliness and illness, and it exists in the veterans a wisdom that can be transmitted. In football, the "Council of Sages" is a estate that must be built.

When we work life is built, when we neglect work or social relationships death is built . The wealth of a man is the richness of his social relationships, and sometimes during life we commit small micro-suicides, excesses in food, drink, love that can fuel a suicidal attitude. Neither business nor sports club fail from one day to the next. When an institution or a company capsize, review it and you will see that they have been builded, sometimes for years, contrary acts to the business project that lead to abandonment, dismissal, demotion or the disappearance of the club.

All men are for other humans as mirrors, where our virtues and imperfections are reflected. For example when we fall in love, the other one is perfect, weeks later when that effect of falling in love disappears and I detect in the other an imperfection, no matter how small it is, sometimes I want to leave him, because that imperfection in the other, reminds me that I am imperfect and incomplete as well.

When people remind us that we are not complete, perfect and unique we tend to break that relationship that is lived with concern. What does the other want? What does that other want from me? At that moment an aggressiveness is produced in the person(similar rivalry reminding me the ideological differences) that can trigger thirst for revenge, pride or contempt. Any situation that awakens intolerance due to feelings of frustration (by not getting what we want quickly) generates aggression.

The club that expects to win championships only with money, and buying everything wants to impose itself on the rest of the teams, is mistakenly making the element (money) in the equation (of the competition) a formula (of power).

The one who knows to wait does not need to make concessions, however there is in all jobs the so-called "premature ejaculators" they want to win the championship before starting it or copy the method of work without investigating ... They are childish attitudes of the personality, where we tend to break objects, toys and relationships by real tantrums, always blaming the other.

Recognizing imperfection and errors are will of humanity and just as fever is a clinical sign that warns of an infection; anguish, guilt and pain are limits that indicate something psychic.

Aggression itself is not bad. Everything is generally a matter of quantity, psychic economy (libido) that as energy is neither created nor destroyed; it is transformed into the scene. We can affirm that aggressiveness is an ally of the impulse of life, since everything has to be done with a certain degree of aggressiveness, but in its excess (by stopping the psychic procedure in a point) it is allied with the impulse of death, and it can be aggression, punishable in all cases. A classic example is the difference between the caress and the slap, the desire gives different speed to the action, resulting in a caress or a slap.

SADNESS is within the affections considered normal, which usually occur in situations of change in life. Those new opportunities, which can not be developed as profit, can invade to the individual as a psychic state of loss. For example, in a transfer to a better team in which the sporting elite is reached, it can trigger a state of sadness because it misses the known, the neighbourhood, the family, friends, etc. This can happen in players who change clubs, especially those who change city or country, although the signing was a growth with an improvement in the quality of life, a more powerful club, a resolute economy and although apparently all this is searched with passion, it can lead to a situation of sadness.

If the situation is temporary (weeks of adaptation), nothing special should be done, except accompanying the normal elaboration of mourning due to the loss of loved ones. If the process is maintained for several months, the athlete will have to be listened since he may be developing a melancholy, a psychic situation that can stop the professional's progression by unconsciously affecting the ability of adaptation (psychic mechanism of substitution). The mechanism of substitution is part of the sports health.

There are also situations of sadness in our attitude towards death, which is almost never sincere. Since we "believe" in death (of others) and almost never think of our own death. It is considered in bad taste to talk about this topic and we generally silence it. Our own death is truly unimaginable, in our unconscious we are convinced of being immortal and, sometimes, we postpone tasks of life and start again without taking into account the failed attempts, or we want to insist and repeat until achieving perfection in acts and obsessive rituals, and also maniacal acts looking for the impossible in order to deny death.

The sad person should be shacked and waked up if sadness persists after a while, and the melancholic should be urgently treated with psychoanalysis.  

TOLERANCE tells us about the acceptance of the different as similar. The great evil of the end of the last century and the beginning of this 21st century is intolerance, nobody tolerates anyone, and sometimes even we can not stand ourselves. Humans tend to be like strange bodies to others, those immune reactions where they react against the new, considering it strange and harmful. Something like this; things that were nor previously thought by the person were nor valid, and we tend to despise the novelty, and the best values ​​are those of the family where one was born and grew up; not accepting any imperfection since the guilt of everything is outside of oneself being the reality that attacks the individual. When we should know that the greatest tyrant of oneself, one's worst enemy, is within the skin. The best of the person is outside what can best talk about oneself are their products, their results, the effects of work in reality and not the ghosts to which all hinders are attributed.

The great individualistic tendency in the individual is one of the most important factors in the failure of the football team or the sports institution. It is the group, in all cases, that produces the individuals, which produces managers, coaches, players. Being the institution that shelters us, the company is what creates functions that a worker can perform and not vice versa.

Not tolerate money and success is another one of the factors that influences in a football team. We can appreciate in the affections and feelings, the ideology we have form our actions and of the people. And ideology is not so much what I say but what I do. A clear example of this is when the club grants the sporting power to a professional and this is used to impose a complaint or a tactic in a public way, something which must be discussed privately. In the use of power the strength of the coach of the first team can win the subsidiary, but power is lost due to the intolerance. The seizure of power does not consolidate power; what consolidate power are the ideological movements that is, what is done and not what is said with that power that belongs only to the sports group.

Ideology is inherited, unconsciously transmitting what has been learned in family, school, neighbourhood, and although we consider original and unique our way of thinking, it is not. Ideologies are phrases, thoughts, ideas, customs, habits, abilities and opinions that run our life unconsciously. For example, nobody usually teaches us how to write and hoe to think beyond what we need. There are popular and ideological thoughts that transmit: work kills, or it seems you want to be the richest in the cemetery! etc. However, if we produce more than we can spend we can be producing surplus value, and thereby generate also a social wealth for others. It is a true gesture of social love to produce more than is needed, and it is a gesture of selfish love to produce only what is needed individually.

Our way of thinking is determined by our personality, and this was shaped during childhood where family as transmitter of ideology, is determinant. Ideology is transmitted unconsciously. It is not possible do not have ideology, you can interpret it and thus transform relationships in the team.

SECURITY or INSECURITY in oneself speaks in all cases about the acceptance of the function we perform in the club. If we work in the function, this protects us from the vagaries and difficulties of our affections, but if we doubt of the directors or the tactics, if we clash with the coach although we do not express it, although we do not say it, if we disagree with the ideology of the club or the city it represents, if when I do not play it's because of the coach's favours since there is not one better than me, if nobody has more knowledge than me and the others always want to deceive me... those thoughts work the anxiety and the work results will not be the best.

Directors, players, technicians and professionals are the image of the club, they are the representatives of the sports institution; what we do and say is the image we give of the club, and when we disagree (if the obstacle is not analyzed) we will unconsciously show the disagreement, and the sport consequences will be visible. The representative is not the representation. The president is not the club.

Difficulties in the club, that is to say all the relations at horizontal level with the companions and all the vertical relations with the superiors and subordinates, are shown in our work and what we say, and they can not be hidden because the unconscious is always shown anyway.

The club that expects to win championships just with money and buying everything, wants to impose itself on the rest of the teams, is mistakenly making the element (money) in the equation (of the competition) a formula (of power).

The person generates a doubt and affective ambivalence just for having been helped to grow and this entails the non-acceptance, with pleasure, of the help of others. I remember the case of a famous magistrate (this information was published in the press) once he finished his law studies and approved his examinations as a judge, he wanted to return to his father all the money that had been spent on his training since 18 years. The father did not accept it, but the son showed little gratitude with his parents, this money that he wanted to pay now, is not in any way that money that allowed him to study, and second the symbolic debt that one acquires with the family, can pay be paid, for example, to the youngest in order to collaborate with civilization.

We can think of ourselves as privileged beings that were born in a world with universities, hospitals, fields of grass, light, hot water and we can also think of leaving something for others.

Author: Carlos Fernández del Ganso

Translation: Esther Núñez Roma

 

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