Carlos Fernández del Ganso

 Médico Psicoanalista del Grupo Cero


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Viernes, 28 Diciembre 2018 02:25

DEL LIBRO "FÚTBOL Y PSICOANÁLISIS" CAPÍTULO SIETE (LA VARIABLE AFECTIVA EN LA ALTA DIRECCIÓN)

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LA VARIABLE AFECTIVA EN LA ALTA DIRECCIÓN

Todos tenemos necesidades económicas y afectivas. Las necesidades afectivas de sentirse querido, valorado y reconocido son, muchas veces, más importantes que las necesidades económicas. De estos dos tipos de necesidades se desprende una demanda, un pedido de sueldo, de reconocimiento social, de pertenencia al club. Las necesidades, siempre subjetivas, son las que generan el deseo. Sin necesidades no hay deseo y sin deseo el futbolista solo será un mediocre jugador de fútbol y el directivo un preocupado hombre de negocios. No hay en el sujeto ninguna necesidad que no pase por la demanda de amor y por el deseo sexual.

En la preparación y formación de todo profesional deportivo se deben reconocer tres variables que no pueden faltar en la ecuación y que, por separado, no son la fórmula de nada: 1) LO FÍSICO, 2) LO TÁCTICO y 3) LO PSÍQUICO. Y los directores deportivos debe encontrarse asesorados por los profesionales más adecuados en cada una de estas materias. El afán de buscar la perfección fomenta lo bélico por pretender ser lo que no somos y en la maestría se cumple que el maestro lo es, no por lo que enseña, si no por lo que te permite aprender. La enseñanza es grupal y el aprendizaje singular en cada caso.

Se puede desear lo mejor para uno mismo y para los demás. Pero a veces no se desea lo mejor, se rechaza cualquier tipo de ayuda, mostrándose desprecio en cada acto. Como directores deportivos se pueden encontrar en el desempeño de su función con colaboradores que padecen ataques de envidia, maltratan a los compañeros, mostrando “inconscientemente” un complejo de inferioridad y un gran sentimiento de culpa. Son situaciones de gran intolerancia que boicotean los proyectos. Y en estas circunstancias ¿qué hacer? Para desplegar la pregunta partamos de la siguiente hipótesis de trabajo: los afectos son mentirosos y los sentimientos nos engañan, Dice la canción: “Rencor temo que seas amor” o “hay amores que matan” cuando sabemos que la verdad se cocina en el vestuario.

La conciencia percibe sólo lo que puede. Decíamos antes que la conciencia funciona como los órganos de la percepción (ojos, oídos, piel…). La conciencia tiene ojos para fuera y para dentro y aquella información que más le interesa al sujeto, como la conciencia no la puede acumular, pasa en forma de recuerdo al inconsciente y, allí lo almacena en la memoria. En la memoria está todo lo aprehendido (los sentimientos también se aprenden) Todos tenemos dimensiones del amar y el odiar que adquirimos principalmente en el entorno familiar.

Los sentimientos son susceptibles de engaño, prueba de ello es que a veces amamos lo que nos hace mal, odiamos a alguien que nos ayudó, tropezamos varias veces con la misma piedra, creemos firmemente que el sol gira, se mueve alrededor de nosotros y que uno mismo es el centro del universo, de su familia o lo más importante de su equipo, cuando en realidad es la tierra la que gira alrededor del sol, somos todos reemplazables y nuestra manera de amar, de trabajar, de negociar, ya están escritas en algún libro aunque no lo hayamos leído.

Los sentidos nos dan una información de la realidad que siempre se desdobla al llegar a la conciencia en manifiesto y latente, es decir, una apariencia de las cosas (conocimiento) y un desconocimiento de los hechos (saber). Miramos el sol y vemos como se muestra y oculta, se genera la ilusión que nos dan los ojos de que el sol se mueve cuando en realidad es la tierra la que gira alrededor del sol. Conocer el sol no significa conocer su movimiento real y se puede confundir con el movimiento aparente del que nos informan los órganos de la percepción generando la ilusión de movimiento.

En cada acto humano se realiza un deseo inconsciente, por ejemplo conozco el equipo y desconozco el alma de los jugadores o conozco mis prejuicios y desconozco mi talento.

Otro ejemplo de que los sentimientos nos engañan: conocemos a una persona y el primer día sin apenas hablar con ella, nos puede caer mal; unas semanas después nos hacemos amigos íntimos y terminamos confesando lo que el primer día nos pareció.

En realidad cuando rechazamos a alguien, es algo de nosotros lo que se rechaza, es algo de “uno mismo” con lo que no se está de acuerdo, aunque pongamos la culpa en el otro o en la realidad. Siempre vemos la paja en el ojo ajeno en lugar de revisar el ombligo propio.

Los errores, las equivocaciones y los malos pensamientos que acontecen en el sujeto se pueden y suelen “desplazar” gracias al mecanismo psíquico de Identificación y a la puesta en acto de la Transferencia. La Identificación, actuando inconscientemente a través del desplazamiento, desliza sobre otros sujetos de nuestro interés, características de lo que fuimos, de lo que somos o de lo que nos gustaría ser.

Entonces la hipótesis de partida: “los sentimientos y los sentidos nos engañan” habría que transformarla en que “tal vez nos interese dejarnos engañar por los sentidos y los sentimientos” por un interés individual y narcisista. Es decir, vemos lo que no hay, esperamos que se cumpla lo que nunca pactamos, pretendemos que nos quieran sin hacer nada a cambio. Y así vamos, a veces, por la vida con un carácter de excepción (si por ejemplo tuve mala infancia me considero con derechos extras e impunidad para delinquir o llegar tarde a los entrenamientos...) Los sujetos, a veces, nos engañamos a nosotros mismos para portar la razón, para imponer nuestra verdad, aunque con ello perjudiquemos las relaciones sociales de nuestra vida. Y cuando no queremos reconocer algo que nos sucede, eso que no queremos reconocer maneja nuestros actos, porque siempre retorna desde el exterior.

Cuando escuchamos y miramos, siempre lo hacemos desde modelos ideológicos aprendidos. Para todos existe lo que llamamos “nuestra verdad”.

Hacer responsables a los jugadores, al compañero, al entrenador, a los árbitros, al terreno de juego y no hacerse responsable cada uno, de estar implicado en esa derrota, en esa clasificación inadecuada, en esos conflictos permanentes con la prensa o en la debacle económica es propio de personas muy narcisistas que utilizan sus sentimientos para engañarse y vivir engañados; aunque no engañen a nadie que no sea cómplice y por ende responsable de un narcisismo exacerbado que sólo le puede ganar al espejo.

La valentía de la autocrítica psicoanalizada, termina venciendo la cobardía silenciosa, del que todo lo critica. Cuando queremos llevar la razón en cualquier conversación, esa es otra manera clásica de engañarse, poniendo en peligro el trabajo.

Recomendamos en estos casos: primero reconocer el error, después aceptar que uno está implicado en ese error y en un tercer paso rectificar en el próximo acto. Sólo así se puede llegar a verdaderas transformaciones en el saber hacer deportivo.

Las transformaciones en el sujeto social permiten pasar de una vida de segunda a una de primera división, dejar de ser un equipo mediocre y aspirar a ser campeón, dejar de ocupar puestos sin gran relevancia a trabajar en clubes con gran prestigio y cambiar el individualismo de la soledad por el trabajo grupal y liderar deportivamente un club.

Todo se construye. Cuando sostenemos un engaño de nuestros sentimientos y afectos (que no son otra cosa que sentimientos edípicos, es decir, pensamientos infantiles, perversos e individuales que reprimidos siguen latiendo vivos en cada sujeto) es para no reconocer algún deseo inconsciente contrario a lo que decimos que queremos.

Cuando queremos algo y no podemos conseguirlo, en realidad lo que queremos es otra cosa, que no reconocemos. Porque cuando uno tiene las condiciones necesarias para conseguir algo y “no puede”, en realidad “no quiere”.

Y si preguntan ¿cómo se aprende a desear? A desear se aprende deseando, es decir con la repetición. Por ejemplo ¿cómo se desea leer? primero hay que leer, y manteniéndose en la lectura se llega a desear leer. A jugar se aprende jugando y después se produce el deseo de jugar y, desde ahí se pueden reconstruir las operaciones y los mecanismos que intervinieron en ese proceso de aprendizaje.

La realidad que todos tenemos es la realidad que hemos sido capaces de producir y, algo tiene que ver con nuestros deseos inconscientes, aunque nos vaya mal. Algo se satisface en cada sujeto aunque sea una derrota, un despido, un fracaso o un triunfo. Siempre algún deseo se satisface, aunque conscientemente se sufra, si investigamos el caso, llegamos a ver que algo se satisface en cada acto. A veces los deseos inconscientes de sufrir son tan grandes, tan necesarios para ese sujeto, que prefiere huir antes que perder. Por eso de aprender a perder y aprender a ganar, lo más difícil es mantenerse ganando. 

Autor: Dr. Carlos Fernández del Ganso

Traducción: Esther Núñez Roma

THE AFFECTIVE VARIABLE IN THE HIGH MANAGEMENT

We all have economic and affective needs. Sometimes are more important the affective needs of feeling that people love you, value and considerate than economic needs. From these two types of needs there is a demand, a request for salary, social recognition, membership of the club. The needs, always subjective, are the one which generate desire. Without needs there is not desire and without desire the footballer will be only a mediocre player, and the administrative a worried man by business. There is not in the person needs which do not go through the demand of love and for the sexual desire.

In the preparation and training of every sport professional, three variables must be recognized which can not be missing in the equation and this, separately, are not the formula of anything: 1) THE PHYSICAL, 2) THE TACTIC, and 3) THE PSYCHIC. The sports directors must be advised by the most appropriate professionals in each of these matters. The ambition to seek perfection incites warlike by pretending to be what we are not, and in mastery there is evidence, it is not for what they teach but what they allow us to learn. The teaching is group and learning is unique in each case.

It can be wished the best for you and for others but sometimes it is not like that, and any help is rejected, showing contempt in every act. As sport director you can be found in the performance of their function with collaborators who suffer attacks of envy, mistreat the partners, showing "unconsciously" an inferiority complex and a great feeling of guilt. These are situations of great intolerance that boycott projects. What to do in these circumstances’? To answer the question, let's start with the following working hypothesis: affections are liars and feelings deceive us, the song says: "Rancour, I fear you were love" or "there are lovers that kill" when we all know that the truth is cooked in the changing room.

Consciousness perceives only what it can. We said before that consciousness functions as the organs of perception (eyes, ears, skin ...). Consciousness has eyes, both outward and inward, and the most interested information for the person, since consciousness can not accumulate it, goes to the unconscious in the form of memory. In memory is everything which has been apprehended (feelings are also learned) we all have dimensions of love and hate that we acquire mainly in the family environment.

Feelings are susceptible of deception, proof of it is that sometimes we love what is bad for us, we hate someone who helped us, we stumble several times with the same stone, we firmly believe that the sun rotates, moves around us, and that we are the centre of the universe or our family, and the most important, that we are the centre of our team. Really the earth revolves around the sun, we are all replaceable and our way of loving, workings, negotiating, are already written in some book even though we have not read it.

Senses give us information of reality that is always unfolded when it arrives at the consciousness as manifest and latent, that is, an appearance of things (knowledge) and a lack of knowledge (facts). We look at the sun and see how is shown and hidden, it is generated the illusion that the eyes give us, the sun moves, and it really is the earth that revolves around the sun. Knowing the sun does not mean knowing its actual movement, and it can be confused with the apparent movement from which the organs of perception inform us, generating the illusion of movement.

In every human act an unconscious desire is made, for example: I know the team and I do not know the soul of the players or I know my prejudices and I do not know my talent.

Another example that feelings deceive us: we know a person and the first day we barely talk, but we don not like her, and a few weeks later we become close friends and ended up confessing what we thought the first day.

Actually when we reject someone, it is something from us that is rejected; it is something we do not agree with, even if we put the blame on the other or in the reality. We always see the straw in the other's eye instead of checking our own umbilicus.

Errors, mistakes and bad thoughts that happen in the person usually can " be displaced" thanks to the psychic mechanism of Identification and the implementation of the Transfer. Identification, acting unconsciously through displacement, slips over other subjects of our interest, characteristics what we were, who we are or what we would like to be.  

So the starting hypothesis: "feelings and senses deceive us" we would have to transform it into "perhaps we may be interested in being deceived by the senses and feelings" for an individual and narcissistic interest. That is to say, we see what is not, we hope what we never agreed to be fulfilled, and we want them to love us without doing anything in return. And so we go, sometimes, in the life with an exceptional character (an example; if I had a bad childhood I consider myself with extra rights and impunity to commit crime or to be late for training ...) People, sometimes deceive ourselves to carry the reason, to impose our truth, although with it we damage the social relations of our life. And when we do not want to recognize something that happens to us, what we do not want is to recognize our actions, because it always returns from the outside.

When we listen and look always do it from learned ideological models. For all of us there is what we call "our truth."

Making responsible to the players, partners, coaches, referees, to the field and thinking that oneself is not involved in that defeat, in that inadequate classification, in those permanent conflicts with the press or in the economic debacle, is a characteristic of narcissistic people who use their feelings in order to deceive themselves and live deceived; even if they do not deceive anyone who is not an accomplice and therefore responsible of an exacerbated narcissism that only can gain to mirror.

The courage of the psychoanalyzed self-criticism, finishes defeating the silent cowardice of a person who usually criticizes everything. When we want to be right in any conversation, it is is another classic way of deceiving yourself and putting your work in danger.

We recommend in these cases: first recognizing the error, then accepting that one is involved in that error and in a third step rectifying in the next act. This is the only way to achieve true transformations in sports knowledge.

Transformations in the social person allows us to move from a secondary life to a life of first division, to stop being a mediocre team and aspiring to be a champion, to stop occupying positions without great relevance, to start working in clubs with great prestige, to change the individualism of the loneliness for the group work and to lead a sports club.

Everything can be built. When we hold a deception of our feelings and affections (which are oedipal feelings, that is to say, infantile, perverse and individual thoughts that even repressed continue beating alive in each person) it is to reject some unconscious desire contrary to what we say we want.

When we want something and we can not get it, what we really want is something else, which we do not recognize. Because when you have the necessary conditions to get something and "you can not", actually “you do not want".

And if you ask, how can we learn to wish? you learn it by wishing, that is by repetition. For example, how do you wish to read? First you have to read, and staying in reading you get wishing to read. Playing is learned by playing and then there is the desire to play, and from there you can reconstruct the operations and mechanisms that intervened in that learning process.

The reality that we all have is the reality that we have been able to produce and, something has to do with our unconscious wishes, even if we go wrong. Something is satisfied in every person even if it is a defeat, a dismissal, a failure or a triumph. Always some wish is satisfied, although consciously we suffer, if we investigate the case, we come to see that something is satisfied in each act. Sometimes the unconscious desires to suffer are so great, so necessary for that person that prefers to flee rather than lose. About learning to lose and learning to win, the hardest thing is to keep winning.

Author: Dr. Carlos Fernández del Ganso

Translation: Esther Núñez Roma

Visto 1557 veces Modificado por última vez en Jueves, 27 Diciembre 2018 11:45

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