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PRESENTACIÓN DEL LIBRO

NO RECUERDO EL FUTURO

Alcalá, 8 de octubre de 2006


Las poetas Alejandra Menassa y Carmen Salamanca presentando el libro
"No recuerdo el futuro" de Carlos Fernández del Ganso

¿Qué desean ustedes que les cuente? ¿qué han venido a escuchar, una cálida mañana de Domingo de Octubre?, los oídos dispuestos a ser atravesados por latidos de poeta. Hoy lo que nos convoca es un acto poético. Hoy se producirán poemas futuros…

Ah, sí, les contaré una historia, una historia de cómo, martillo y hoz, versos de otros, sus versos, una idea, compañeros y un faro que guiara los pasos, se está haciendo un poeta.

Mis ojos, acostumbrados al ejercicio de la lectura, recorren cuatro libros, cuatro conversaciones entre poetas, cuatro vías a la poesía, cuatro caminos transitables donde el poeta confiesa que ha amado. Los cuatro están firmados por Carlos Fernández. Un poeta en continuo metabolismo. El poeta acepta ya desde el título de su primer libro el sensible consejo poético de León Felipe: sistema poeta, sistema, comienza contando piedras, y acabarás contando estrellas. Empieza el poeta contando piedras, atravesando sombras, y con sueños de diván acaba no recordando el futuro. Estamos ya contando cuatro estrellas. Cuarto libro del poeta: No recuerdo el futuro, libro que nos convoca hoy, y cuyo título parece responderle a Vallejo en su piedra negra sobre piedra blanca, cuando nos dice: Me moriré en París con aguacero, un día del cual tengo ya el recuerdo.

Dicen que quien ha escrito el cuarto libro, ya no puede volver atrás en el camino de la poesía. Dicen que es impelido por la fuerza de los versos que le restan por escribir. Que los poetas amados, digeridos, pulsan por traspasar los límites que separan la mano del papel, y lo impelen a seguir escribiendo. Ese es el futuro ineluctable del poeta.

Ahora ¿qué poeta se está haciendo? ¿qué poeta tenemos en el horno poético?. Para advertirnos de que huyamos de la clasificación, pide Breton la palabra, y nos dice en el primer manifiesto surrealista: "La diversidad es tan amplia que en ella caben todos los tonos de voz, todos los modos de andar, de toser, de sonarse, de estornudar...." "Si un racimo de uvas no contiene dos granos semejantes, ¿a santo de que describir un grano en representación de otro, un grano en representación de todos, un grano que, en virtud de mi arte, resulte comestible? La insoportable manía de equiparar lo desconocido, a lo clasificable domina todos los cerebros.

Por ello, refreno mi afán de calificar a este poeta como surrealista. Las inusuales combinaciones de palabras, la estructura de las frases, siempre desgarrada, las imágenes poéticas, el vaciado de sentido de las palabras, que así libres se articulan sin piedad unas a otras, sin las cadenas que impone el sentido común, bajo las reglas únicas de la escritura, invitarían a cometer el error. Pero no, llamar poeta surrealista  a Carlos Fernández sería equipararlo con algo conocido, y entonces, nos perderíamos su novedad.

El poeta lleva un traje de palabras con marca registrada, en la etiqueta dice: made in Grupo Cero. La poesía Grupo Cero no puede ser a mi modo de ver encuadrada dentro de ninguna corriente poética conocida, porque tolera por igual todas las corrientes, las incorpora para transformarlas, conquista la herencia poética y la trabaja desde el instrumento de transformación más poderoso del siglo XXI: el psicoanálisis.  

Pero creo que estoy hablando demasiado, preguntemos al poeta, y nos responderá desde sus versos, porque los versos de un poeta no son más que la decantación de los productos generados de la combustión que supone relacionarse con ella, dama imposible: La poesía. En ese encuentro con Ella, el poeta se va constituyendo como tal, y el resto de la operación, astillas indelebles de esa cita, son los libros publicados.

Nos dice el poeta ya en su primer libro que la escritura es el resultado de haber procesado una lectura:

 y muerdo,

lengua de venenos,

las palabras del amor y del poder

en un inagotable orgasmo

de escritura en tinta

de capilares arterializados

por la lectura de trabajadores del verbo…

En su segundo libro: Atravesando sombras, nos sigue relatando las vicisitudes de sus escarceos poéticos. La pasión de sus encuentros con la poesía. Ella sólo ama la pasión que el escritor pone en amarla.

Continuo, desaforado,

Frenéticamente,

necesito encontrar una palabra

desconocida
sobre la que escribir un poema,

una palabra nueva de siglos.

O este otro:

Abrochaste mis manos a la tinta virgen de tu sed.

Y termina el libro con la afirmación de que su amor es un amor tallado al calor de la poesía, y en el tercer libro: diván de sueños: Ya lo sé querida: yo también nací después del amor.

¿Y usted Fernández, alguna vez sostuvo en un verso los ojos de una mujer? Cómo no: sólo puede escribir el que a Ella le sostiene la mirada.

En estos versos próximos, se anudan futuro, presente y pasado. Aceptar la deuda simbólica: otros escribieron antes, y conquistar la herencia, hace al poeta millonario en palabras y hace posible simultáneamente, su futuro poético: Comprar al tiempo/ su destino: /leer ahora, lo escrito/ por hombres otros. Decretar del pasado/su viento inaugurado,/apropiarme aquí,/en este instante/de lo que será mi muerte.

 Y aquí llegamos, en este punto, donde el poeta nos arroja a la cara, impasible como la poesía misma, la verdad de nuestra caducidad, llegamos al cuarto libro. Y no debe ser casualidad, porque si tres hacen nudo, el cuarto siempre es la muerte: sólo un mortal, vive la vida. Nos dice el poeta: tantos transitan en el vivir sin vivir viviendo, sólo un mortal puede el Goce de la Escritura.

Y siempre surge la humedad como un imán de mis manos si el tiempo es color de papel prensado.

O en sus dedicatorias:

La sangre no alcanza/para nombrar la ausencia, del que no quiso./ Siempre faltará algo,/doble y partido/-es condena y privilegio- la poesía/construyendo nombres y sombras/escribe en la verdad de los pueblos, la historia.

Carlos Fernández. Veinte años de trabajo en Alcalá de Henares, como médico y como psicoanalista, 4 libros publicados de Psicoanálisis y 4 de Poesía, infinidad de actos públicos. Veinte años de Grupo cero en Alcalá de Henares: somos sociales. Por las dudas, dejemos todo escrito, sólo el tiempo dirá si también seremos históricos.

Gracias.

Alejandra Menassa de Lucia