LA NEUROSIS DE ANGUSTIA
La angustia es el afecto por excelencia. Es una señal de que hay algo que le incumbe al sujeto. Ha sido estudiada por la filosofía, la teología y las ciencias del hombre en general, dándosele a la angustia diferentes concepciones. Fue a finales del siglo XIX, con la producción del sujeto de la ciencia por Descartes y el sujeto psíquico por Freud, cuando se pudo establecer una etiología específica con una sintomatología clínica y el tratamiento posible de la misma.
El cuadro que denominamos Neurosis de Angustia puede surgir acompañada o no de otras neurosis (neurosis mixta) y mostrarse como un florido cuadro clínico o de manera rudimentaria. Ejemplos de ello son: A) Elevada Excitabilidad general que indica acumulación de excitación en forma de ruidos que pueden ser causa de insomnio. B) La Espera Angustiosa, síntoma nodular de la neurosis. Se trata de una cantidad de angustia libremente flotante que se halla dispuesta en todo momento para enlazarse a una idea apropiada (ejemplo. una mujer que cada vez que oye toser a su marido, propenso a los catarros, piensa en la posibilidad de que contraiga una neumonía mortal). La espera angustiosa expresada de forma mitigada es a lo que denominamos “ansiedad”. Otras formas de expresión de la Espera Angustiosa son los escrúpulos exagerados, miedos a la propia conciencia, tendencia a la visión pesimista de las cosas, y alguna forma de hipocondría reviste también esta forma. C) Ataque de angustia, es la irrupción brusca en la conciencia de esa cantidad de angustia libre de la espera angustiosa. Y puede cursar sólo como angustia o asociarse a la idea de locura, de muerte o acompañarse de sensaciones físicas tales como: parestesias, disnea, sudores, bulimia, generalmente en estos casos el paciente no refiere angustia, sino “malestar” general.
La combinación de estos elementos en el ataque de angustia es muy variable pudiendo cada síntoma, a modo de un “equivalente” del ataque de angustia manifestarse como: perturbaciones de la actividad cardiaca (palpitaciones, arritmias breves, debilidad del corazón difíciles de diferenciar de una afección orgánica), perturbaciones de la respiración (formas diversas de disnea respiratoria, ataques análogos a los de asma), ataques de sudor nocturno, temblores y convulsiones, ataques de bulimia y diarrea, parestesias, pavor nocturno de los adultos, ataques de vértigo a veces en forma de mareos y otras presentaciones graves con angustia caracterizadas porque el vértigo no es giratorio sino como malestar acompañado de la sensación de que el suelo oscila y en él se hunden las piernas resultando difícil mantenerse en pie, sin embargo este vértigo no produce la caída del paciente.
Sobre esta base se desarrollan dos grupos de fobias típicas relacionadas unas con amenazas fisiológicas generales y otras con la locomoción. Ejemplo de ellos son, dentro del primer grupo, las fobias que pertenecen al miedo a las serpientes, a las tormentas, a la oscuridad…en esta forma de fobia la angustia es utilizada para intensificar repugnancias comunes a todos los hombres. Al segundo grupo de fobias pertenece la agorafobia en los que la locomoción queda en todos los casos afectada, siendo frecuente encontrar un ataque previo de vértigo sin angustia.
La angustia es una señal de algo que le incumbe al sujeto, un deseo que lo implica. La angustia en estos casos en una señal que nos advierte que estamos ante un deseo del sujeto en cuestión.
Con el psicoanálisis sabemos que la etiología de la neurosis de angustia se sitúa en la función sexual actual, afectando a la propia función y no a su funcionamiento, es decir se reprime la función sexual, no reprimen la sexualidad con una satisfacción sustitutiva como es el caso de la histeria. La diferencia radica en que se reprima alguna cuestión al hablar o reprimir el hablar.
La angustia en la que se basan los fenómenos de la neurosis de angustia no es susceptible de una descarga psíquica, no pudiendo responder estos pacientes con una simbolización psíquica de la tensión somática. De modo que no pueden desviar por vía psíquica el exceso de tensión somática, desviando todo por vía somática lo que produce el florido cuadro sintomático, motivo muchas veces de urgencias hospitalarias donde no se descubre, después de la exploración, nada orgánico.
El factor decisivo es, única y exclusivamente, la falta de satisfacción sexual, como ocurre en el coito interruptus, angustia virginal, abstinencias voluntarias...
En condiciones “normales” una excitación sexual somática y un estado en el que la excitación se convierte en estímulo psíquico, en libido, provoca el impulso hacia el acto específico, al cual se enlaza la sensación de voluptuosidad. Pues bien en la neurosis de angustia esto falla, generándose un aumento de excitación que produce angustia de origen somático y naturaleza sexual. El sujeto no puede huir de sí mismo, por lo que esta angustia (afecto por excelencia) es la señal que nos indica la incapacidad del sujeto para elaborar psíquicamente una excitación somática que puede elaborarse también psíquicamente. El psicoanálisis personal de la angustia permite canalizar, la libido, y resolver la neurosis de angustia.
Dr. Carlos Fernández
Médico Psicoanalista