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¿QUÉ ES LA DEPRESIÓN?

Plantearnos algunas cuestiones sobre una dolencia cuyo proceso de enfermar y pronóstico conocemos, siempre que se trate adecuadamente, merece algunas reflexiones. Por ejemplo todos hemos escuchamos a algún conocido “estoy depre” en el decir cotidiano, como quien dice “estoy resfriado”.

¿Qué es la depresión, cómo podemos reconocer a un depresivo?

La depresión es un estado de ánimo con autorreproches, tristeza vital, falta de autoestima y donde principalmente el paciente presenta una disminución del amor propio, hablando exageradamente mal de él mismo.

Es frecuente escucharles frases como: “no sirvo para nada”, “soy un estorbo para mi familia”, “soy el último mono”; frases que no corresponden con la realidad, es decir que cualquier conocido del paciente nos diría que parece que no hablara de él, qué en su vida no es de esa manera, aunque evidentemente se encuentra mal.

Y esto es debido a que en toda depresión hay una pérdida, pérdida de un ideal, de una amor, y el que lo padece no lo sabe, de modo que todas esas frases en realidad están dirigidas a “lo que ha perdido”. Entonces sería cómo si el paciente refiriéndose a lo perdido le dijese: “no sirves para nada”, “eres un estorbo”, pero como la pérdida se produjo inconscientemente, es decir o no sabe lo que perdió o si lo sabe, desconoce lo que con ello perdió, de ahí los autorreproches y la disminución del amor propio, ya que la sombra de lo perdido, en la realidad material, cae ensombreciendo la realidad psíquica del paciente, con lo que el mundo se volvió gris, triste, perdiendo interés por todas aquellas cuestiones del devenir cotidiano.

¿ Es frecuente entre la población española, conocemos porcentajes?

Los datos estadísticos que manejamos en nuestro Departamento de Clínica Psicoanalítica, coinciden en líneas generales con los publicados por organismos oficiales como la OMS y estos datos nos alertan de que el 20% de los pacientes que acuden al médico de medicina general por primera vez, presentan claramente síntomas de depresión y si exploramos con más detenimiento o en las sucesivas consultas al médico, ésta cifra aumenta a más de 50%, ya que la depresión aparece muchas veces “enmascarada”, es decir simulando otros cuadros clínicos como son múltiples dolores corporales, accidentes laborales y domésticos, disfunciones sexuales, fracaso escolar, bajo rendimiento laboral y otros signos inespecíficos de cefaleas, dificultades para dormir, cansancio excesivo.

¿Podemos considerar que es una enfermedad muy frecuente e invalidante para la vida cotidiana?

Efectivamente, tan es así que los pacientes cuando comienzan su psicoanálisis, mejoran desde la primera consulta, por ejemplo nos relatan en el segundo encuentro que pudieron salir de casa para hacer compras, que fueron a la peluquería después de semanas sin hacerlo, vuelven al trabajo, retoman estudios, aparecen nuevos colores en su indumentaria, dejan de dolerse constantemente, insisto estos signos se reflejan desde el principio. La verdad es que se muestran muy agradecidos al tratamiento, ya que muchos de ellos no sabían lo que les pasaba o habían realizado diferentes intentos baldíos para resolver el problema, pensando que la depresión iba a resultar una dolencia que les acompañaría siempre, con lo que su vida se cercenaba lastimosamente y sin remedio.

Tenemos entendido que algunos pacientes con depresión grave se suicidan ¿por qué lo hacen?

Ya hemos dicho que estos pacientes han perdido un ideal, un amor, de modo que el dolor es para ellos intolerable, y al igual que los reproches van dirigidos a otra persona; el suicidio es un intento de acabar con ese dolor, terminar con lo perdido, pero desconocen que esa pérdida en verdad se encuentra en “su realidad”, es decir en el yo del paciente, aunque haya acontecido en la realidad material o visible, lo mantienen vivamente como perdido en su psiquismo, sin saberlo, de modo que matan lo perdido, son “asesinos tímidos” es para matar lo perdido que se matan.

Podemos pensar lo importante que resulta el tratamiento en estos casos de depresión, pudiendo en su pronóstico no sólo evitar desgraciadas irreparables, sino devolver al paciente a una situación de confort, al asumir y poder sustituir lo perdido, por algo nuevo y diferente. Situaciones por otro lado que acontecen a todos los humanos varias veces en la vida.

Cuando hay una escucha psicoanalítica, el paciente puede hablar de lo que verosimilmente le sucede sin saberlo, y se producirá una interpretación, una construcción de una posibilidad vital nueva para el paciente, donde poder sustituir, de modo que podemos decir que quién no sabe perder no aprendió a ganar.

Dr. Carlos Fernández
Médico Psicoanalista